La Llama de Amor nace del Corazón del Padre Eterno por las súplicas de la Virgen María (VII)

La Virgen María Santísima quiere que cada familia sea un “santuario” (p 213). Es desde el interior de las familias que se debe extender como un reguero de luz la gracia de la Llama de Amor que cegará a Satanás para salvar al mundo. Es desde el interior de los hogares que el culto a Dios como Padre debe extenderse. Si los padres de familia cambian de corazón y comienzan a amar a Dios como a ese Padre cercano, providente, bondadoso, protector, misericordioso, sus hijos desde pequeñitos crecerán con esa visión de Dios como Padre. 

Desde un punto de vista psicológico y sociológico, los cambios de mentalidad se hacen gradualmente; nos cuesta abandonar las ideas y actitudes sobre las que estamos asentados y que nos han sido transmitidas por los padres y ancestros. La idea de que Dios es un soberano creador, justiciero, enojado, castigador, lejano, todopoderoso… etc. ha atravesado los siglos en el subconsciente colectivo. Dios quiere que eso cambie. Él quiere ser amado, no temido.
El miedo a Dios es un obstáculo para la felicidad del hombre. El miedo a Dios es un instrumento diabólico para llevarnos al infierno. Es indispensable “revertir” esa mentalidad propiciada de múltiples formas en los medios de comunicación social y mantenida vigente en las familias por esquemas de conducta aceptados de manera acrítica. 

El Inmaculado Corazón de María al hablarnos de su Llama de Amor nos habla de que Ella quiere “inundar la tierra” con una grandiosa efusión de gracias. “Nada comparable a esto ha habido desde que el Verbo se encarnó” (p 212-213). Es en los santuarios Familiares que Ella en unión con nosotros, obrará sus milagros en el fondo de los corazones. Debemos creer en esta profecía de la Llama de Amor. 

Todas las personas que han recibido la Llama de Amor deben esforzarse por convertir su propia familia en un Santuario Familiar, y dese allí expandir hacia las otras familias parientes y vecinas la gracia de esa Llama. El fuego se propaga en los bosques de una manera rapidísima. Cuando sopla el viento con fuerza las llamas abrasan vertiginosamente miles de hectáreas. Eso es lo que la Virgen María quiere cuando nos habla de “milagros en el fondo de los corazones”.
Cuando nos propongamos todos unidos (solamente unidos podemos vencer a Satanás) llevar el efecto de gracia hasta sus últimas consecuencias, veremos que la Virgen tiene razón. La tiranía del demonio sobre este mundo caerá por tierra destrozada. 

Hoy millones de familias están completamente dominada por Satanás y no encuentran los medios para salir de semejante opresión. Es necesario e indispensable ayudarlas a descubrir el secreto que María Santísima nos está dando: el poder de la Llama de Amor. Este poder viene del Corazón del Padre Eterno que ama a sus hijos y no puede tolerar la condenación eterna de las almas. Escuchemos estas palabras de Jesús a Isabel:
“¡Cómo me agrada cuando tu corazón siente conmigo y se estremece por cada pequeñez!  Es la continua docilidad a mis inspiraciones que inunda tu alma tan rápidamente con su luz.¡Yo soy la luz de Cristo!” Pueden levantar su mirada hacia Mí. Yo soy la majestad y grandeza del sacrificio, la inagotable profundidad de la misericordia, la abundancia del ejemplo, el Dios de la paciencia imperturbable, la bondad inconmovible que de Mí fluye hacia ustedes con caudal arrollador. Sí, ¿Quién podría decir todo eso de sí mismo? Sólo Yo, la “Luz de Cristo”, que soy de la misma naturaleza del Padre. He hecho todo a fin de ser para ustedes la “Luz del Mundo” a quien tienen que seguir. Yo el dador de fuerza para la debilidad humana, he convencido al mundo indicándole también con mi naturaleza humana el camino que han de seguir” (p 221).
 
Los padres de familia deben IMITAR A DIOS PADRE y tratar a los suyos con ese amor infinito que el Padre Eterno les tiene. Cada familia debe ser un Santuario de Dios Padre. Una cosa muy importante es que “en cada familia se exponga la imagen del Padre” para que todos lo recuerden permanentemente. Esa imagen el Padre se la dio a Eugenia Ravasio con la finalidad de que todos sus hijos, contemplándola, lleven permanentemente en su corazón la idea de que Él es ante todo un Padre amoroso, providente, protector y dispuesto a dar todo por la salvación de sus hijos. 

El Padre Eterno pide un culto especial. Que todos los cristianos, en primer lugar, lo conozcamos, lo amemos y lo glorifiquemos. En segundo lugar que todos los seres humanos también lo reconozcan como a su Padre. En el Movimiento de la Llama de Amor debemos tomar conciencia y asumir de manera muy diligente esta petición del Padre Eterno, porque hemos visto que la gracia de la que somos portadores (la Llama de Amor) tiene su origen en el Corazón del Padre y es un Don del Padre como respuesta a las súplicas de la Virgen María. 

Si la Iglesia entera debe volverse hacia el Padre Eterno y tributarle culto en un día especial (el Siete de Agosto o el Primer Domingo de Agosto), tal como Él lo pide, nuestro movimiento debe ser el primero en asumir tal deseo de Dios.

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