LAS RAÍCES BÍBLICAS DE LA LLAMA DE AMOR

No se puede comprender bien el sentido de la Llama de Amor si no tenemos un mínimo de formación bíblica. Hay que ir al Antiguo Testamento para conocer el significado de la Luz, del Fuego, de la Llama, y al Nuevo Testamento para encontrar la plenitud de su sentido en Cristo Jesús Luz del mundo. Lo primero que Dios hizo fue La Luz (Gen 1,3) que rompe las tinieblas. Se expresa allí simbólicamente el combate entre el bien y el mal. Son muchos los pasajes de la Biblia en los que se habla de la Luz y del fuego. Dios es luz y su rostro ilumina el rostro del hombre. Abraham, cuando hace alianza con Dios ve pasar una llama de fuego entre los animales sacrificados. Moisés, en la zarza ardiente, tiene un misterioso encuentro con Yahweh. 

En el éxodo la columna de fuego ilumina a los israelitas, los acompaña rompiendo las tinieblas de la noche y los hace caminar como si fuera de día. Dios combate y aniquila a los enemigos de su pueblo. Libera a Israel de la esclavitud. El Sinaí revestido de llamas impresiona a esos esclavos recién liberados, pueblo duro de corazón, hasta hacerlo gritar de miedo por el fragor de los truenos y relámpagos. Yahweh es un fuego devorador. Frente al Arca de la Alianza Dios manda poner una llama. Siempre, día y noche debe arder la lámpara que recuerde a Israel la presencia del Señor. (Lev 24,3). Moisés, y siglos después Elías, hacen bajar el fuego del cielo que consume su ofrenda. Los sacerdotes de Baal quedan impotentes. Los labios de Isaías son purificados por el carbón ardiente que el ángel saca del altar; desde entonces el profeta puede anunciar la Palabra de Dios con fuerza. 

En las primeras líneas del Nuevo Testamento, la Nueva Creación, San Juan nos habla de la Luz y de su combate contra las tinieblas. “En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres; la Luz brilló en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron …(Jn 1,4-10). Jesús proclama: “Yo soy La Luz”(Jn. 8:12). “Dios es luz sin mezcla de tinieblas”. El discípulo de Cristo debe caminar en La Luz rechazando las obras de las tinieblas. Pentecostés es la explosión de llamas de Fuego que transforma la vida de los discípulos por la efusión del Espíritu Santo. No puede caminar en la oscuridad. “Si decimos que somos hijos De Dios mientras caminamos en la oscuridad, somos unos mentirosos. “Pero si caminamos en la Luz …estamos en comunión unos con otros y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia de todo pecado” (1Jn 1,5-8). La Llama de Amor del Inmaculado Corazón de María hunde sus raíces en la gran tradición bíblica del combate y de la victoria de la Luz contra las Tinieblas. La Virgen María quiere que tomemos conciencia de la oscuridad en que muchos hogares católicos viven porque se han apartado consciente o inconscientemente de Jesucristo. Viven voluntariamente fuera de la Ley de Dios por ignorancia culpable y no toman conciencia de la gravedad de su situación. Son “tibios”, o no creen, o carecen de fe verdadera. Vivir fuera de Jesucristo no les impresiona. No les importa su destino eterno. 

La antigua cristiandad que llevaba públicamente los valores del Evangelio ha dejado paso a una sociedad moderna que ha caído en la abjuración del cristianismo. Ha habido y sigue progresando una verdadera apostasía que las nuevas generaciones ni sienten ni comprenden. Los cristianos hoy necesitan despertarse y salir de esa oscuridad que embebe todo. Sin la Fe en Dios es imposible salvarse. Por ese motivo la Llama de Amor debe penetrar con urgencia en los hogares católicos para iluminarlos desde dentro y enseñarles lo que significa ser “discípulo de Jesús”. La familia católica debe vivir intensamente la Fe para que pueda influir en el ambiente pagano que está perdiendo al mundo. Si no, de nada sirve llamarse “católico”. En el seno de la familia convertida deben formarse los nuevos discípulos de Cristo. 

Por eso la Virgen María viene con una insistencia fortísima a hablarnos, a sacudirnos y a decirnos que debemos abrir los ojos, despertar del letargo en que estamos sumidos. Ella pide que nos unamos y formemos un inmenso ejército para combatir al padre de la mentira que está llevando a las familias al desastre temporal y eterno. Muchas almas se condenan dice María. Su corazón sufre porque muchos católicos creen que la condenación eterna es un mito y no están utilizando los medios de salvación. La Virgen quiere vivir en nuestros hogares para transformarlos y llenarlos de bendiciones. La familia católica tiene una vocación especialísima en el mundo de hoy: evangelizar a las familias que no han acogido a Cristo como el centro de su existencia. 

La Llama de Amor es una gracia de evangelización y de combate frontal contra Satanás y sus ángeles. Es un deber comprenderla, si no, será una gracia desperdiciada. Tenemos que colaborar intensamente con la Virgen María en su lucha contra el poder de las tinieblas. Eso nos lo dice en el Diario: “Mi Llama de Amor cegará a Satanás en la misma medida en que ustedes la propaguen en el mundo entero” (DE19-Oct-62); “Tienen que empeñarse en cegar a Satanás. Las fuerzas aunadas del mundo entero se necesitan para lograrlo” (DE 27-11-63).

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