EL DEMONIO MUERTE EN EL INTERIOR DE LA FAMILIA (1)

Queridos padres de familia: En el campo del exorcismo y de la oración de liberación nos encontramos constantemente con un demonio que se llama a sí mismo “Muerte”. Si todos los demonios son muerte y llevan a la muerte, sin embargo hay uno que se considera a sí mismo con el nombre propio de Muerte.  “Por el pecado de Adán entró la muerte al mundo” (Rom 5,12), nos dice San Pablo. Y como todos hemos pecado en Adán, todos tenemos que morir. El demonio es homicida desde el principio (Jn 8,44). La relación entre el pecado, la muerte y el Demonio es permanente en la Biblia. Jesucristo ha sido enviado por Dios para deshacer las obras del Diablo. La obra principal del Demonio es dar la muerte al hombre. La obra de Cristo es dar Vida. Con su muerte en la cruz Cristo venció a la Muerte. El reino de Cristo esencialmente es su victoria contra la Muerte. “ Cristo reinará hasta que haya vencido a todos sus enemigos.  El último enemigo que Cristo vencerá es la muerte.  (1 Co 15:25–26) “Luego, la Muerte y el reino de la muerte fueron lanzados al lago de fuego” (Ap 20:14). 

La devoción a la Llama de Amor conduce a la victoria de Cristo contra el pecado en el seno de la familia. Decir pecado es decir muerte, decir Llama de Amor es decir Vida y Vida Eterna. La psicología moderna nos ha vuelto espiritualmente tuertos. Los fundadores de las diversas escuelas que estudian la conducta del hombre han sido en su mayoría “ateos”. Basta nombrar a Freud que tanta influencia ha tenido en la humanidad. La visión de estos científicos sociales ha estado muy lejana del cristianismo. La cultura universitaria laicista nos ha hecho considerar al hombre como un ser reducido al plano temporal. Todo termina con la muerte. Para los científicos “los demonios no existen”. Dicen ellos que  las enfermedades “psíquicas” son causadas exclusivamente por causas naturales. Los que tenemos la Fe plena, perfecta, es decir “católica” logramos comprender que no existe enfermedad ni mal en el hombre que no esté de una u otra manera conectada con el “pecado” y por lo tanto con el Demonio. El mundo entero yace bajo el poder de Satanás, nos dice San Juan (1Jn 5,19).  

La acción de este demonio que a sí mismo se denomina con el nombre propio Muerte se expresa de diversas maneras en el interior de la familia. Está directamente relacionado con las legiones que afectan la felicidad de las personas: Angustia, depresión, tristeza, llanto, fobias, temores, desesperación, nerviosismo, desasosiego, miedo, obsesiones de suicidio, congoja, autodestrucción, automutilación, violencia, rebeldía, drogadicción, alcoholismo, crueldad, obsesión por deportes extremos, pesimismo, vergüenza de sí mismo, aislamiento, melancolía, sentimientos de culpa, distorsión de la realidad, demencia, enajenación, esquizofrenia, paranoia, rechazo a los hijos (aborto), odio, rencor, venganza, homicidio, etc. etc.

 Cuando se les pregunta su nombre los espíritus malignos dicen, soy angustia, soy desesperación, soy suicidio… Si se va más a lo profundo: ¿Quién es tu jefe? Dicen es Muerte. En el interior de las familias nos encontramos frecuentemente con la acción de estos demonios. Sea el cónyuge, sea los hijos, manifiestan de manera constante estos síntomas que los sumen en la infelicidad, no sólo al que los padece, sino a toda la familia.  Los padres de familia deben saber que detrás de todo lo que destruye la paz de la familia está la acción de los espíritus inmundos. Los psicólogos y psiquiatras nos pueden ayudar con sus técnicas. Sin embargo muchas veces se limitan a mantener drogados al paciente. Como cristianos sabemos que la raíz de todos estos males es el pecado, el alejamiento de Cristo y de los medios de salvación. La Llama de Amor conduce a todos los miembros del hogar a ajustar la vida a la Ley de Dios.

Como consecuencia viene la Paz: “Mi paz les dejo mi Paz les doy”, dice Jesús. Ese es el fruto de la victoria contra Muerte. Es el saludo de Cristo a sus discípulos después de su resurrección. Tanta gente vive miserablemente bajo el poder de Muerte, sumida en la desesperación por pura ignorancia del poder de Cristo. Al no conocer a Jesús o al rechazarlo, quedan por completo bajo la influencia de estos espíritus malignos. La vocación principal de los padres de familia es la de pastorear a los hijos ayudándoles a entrar en el Reino de Jesucristo para que puedan gozar de la vida “en plenitud”. El efecto de gracia de la Llama de Amor nos lleva a ayudarnos espiritualmente unos a otros en el seno de la familia. Ustedes, padres de familia, deben hacer sobre  sus hijos las oraciones de liberación para expulsar del hogar los espíritus inmundos que impiden la Paz y la felicidad familiar.

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