EL COMBATE ESPIRITUAL CONTRA SATANÁS EN EL INTERIOR DE LA FAMILIA (3)

El punto de partida y la base sólida para el combate espiritual victorioso contra Satanás es la FE. Si no se tiene una Fe católica sólida no podremos combatir de manera segura y eficaz contra el príncipe de este mundo y el “efecto de gracia” no se desarrollará hasta su plenitud.  Por lo tanto lo primero que los padres de familia han de poner en marcha es su propio proceso de crecimiento de la Fe que recibieron en el bautismo.  La gracia de la Llama de Amor es para toda  la humanidad, independientemente de que las personas que la reciben sean católicas o protestantes o pertenezcan a cualquier otra religión o sean ateas.  Sin embargo hay que tener en cuenta que esta gracia ha sido dada a la humanidad en el seno de la Iglesia Católica. Para que la gracia de la Llama de Amor se expanda en toda su plenitud quien la recibe ha de ir poniendo en práctica todos los elementos que Jesús y María desarrollan en el mensaje del Diario Espiritual. 

Los que  reciben esta gracia fuera de la Iglesia católica (protestantes, de otras religiones, ateos…) y comienzan a poner en práctica gradualmente sus elementos constitutivos llegarán un día a convertirse y adquirirán una Fe católica, es decir plena. Lo que nos permite combatir con éxito a los espíritus malignos es la virtud teologal de la Fe que nos lleva a reconocer a Jesucristo tal como nos lo presentan los Evangelios y la Tradición de la Iglesia.  ¿Cuál es el contenido de la Fe católica acerca de Jesucristo? En primer lugar que Jesucristo es el Hijo de Dios, el Verbo Eterno hecho hombre sin dejar de ser Dios. Jesús es Dios verdadero y hombre verdadero. Por lo tanto todo cuanto existe ha sido hecho por Él y todo le pertenece. Jesús es el Señor de los Demonios; son sus criaturas, están bajo su total dominio y poderío. En segundo lugar la Fe da a la muerte de Jesús en la Cruz el valor de redención. Somos redimidos por la Sangre de Cristo (su Pasión). Nuestros pecados han sido perdonados; hemos sido rescatados del poder de Satanás.  

El infierno entero tiembla ante la mención de la Sangre de Cristo y se somete (Fil 2). En tercer lugar la Resurrección y Ascensión de Jesús proclaman  su triunfo glorioso sobre el reino de las tinieblas y nos dicen que Jesús no es una idea sino una persona viva y actuante con el poder absoluto sobre todo cuanto existe. En cuarto lugar la Fe católica nos dice que Jesús actúa siempre desde su Iglesia.  Él se hace presente a través de su Santísima Palabra, los Sacramentos y las acciones de la Iglesia, entre éstas las oraciones de liberación, los exorcismos y demás sacramentales. Las consecuencias de esta Fe católica llevan al discípulo de Cristo a tener una seguridad humilde y plena confianza en la asistencia de Jesús, en su protección permanente, en su intervención todopoderosa en todo momento y especialmente durante los ataques diabólicos.

 El arma principal de los demonios consiste en infundir miedo. Nos quieren hacer creer que ellos son poderosos e independientes de Dios. Se presentan con gran arrogancia y proclaman que son grandes y que nos van a destruir. Si no tenemos bien claro en la mente y en el corazón que Jesús es el único Señor y que todo el infierno se le somete cuando lo invocamos, caeremos en la trampa. No tendremos valor para enfrentarnos a ellos con humildad, serenidad y seguridad. Los espíritus malignos notan inmediatamente si nuestra Fe es sólida o si dudamos. El Nombre de Jesús es nuestra única protección ante el poder de los demonios. Si pretendemos enfrentarnos a ellos con nuestras propias fuerzas y arrogancia personal estamos perdidos. La única actitud que nos conduce hacia la victoria es una total y profunda humildad ante Nuestro Señor Jesucristo.  

Necesitamos someternos absolutamente a Jesús quien nos inspira por medio de su Espíritu Santo durante los exorcismos y oraciones de liberación. Es Jesús quien exorciza en nosotros, es Jesús quien libera en nosotros. No podemos ser tan ingenuos y tontos que pretendamos tener poder y carisma  de liberación por nuestras propias fuerzas y cualidades humanas. El orgullo es una gran tentación. Todo lo hemos recibido del Señor y todo le pertenece a Él. No somos más que humildes servidores.  Mientras más sometidos y dóciles a Jesús estemos, más fruto obtendremos. Pretender mezclar las técnicas psicológicas con las oraciones de liberación en vez de ayudar, entorpece y retarda nuestro humilde servicio. Isabel Kindelmann es un modelo en este combate contra Satanás. Vemos cómo es totalmente obediente a las inspiraciones de Jesús y de María; los grandes ataques del maligno que tuvo que soportar la condujeron a la santidad y a la victoria.

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