LAS FAMILIAS Y LA ACcIÓN DIABÓLICA

“Satanás con fuerza rabiosa quiere destrozar las familias” (DE 118). “¡Oh las familias destrozadas!, ¡Cuántos pecados acarrean en contra de Mí! ¡Repara y sufre por ellas!” (DE119), dice la Virgen a Isabel. Es necesario que tomemos muy en serio estas palabras.  Los espíritus malignos constituyen una realidad cuya existencia muchos no quieren aceptar. Sin embargo la Virgen no se cansa de decírnoslo. En Fátima y en otras intervenciones la Madre de Dios ha venido a abrirnos los ojos y a ponernos en guardia. Debemos tomar conciencia de que todos somos víctimas de la acción diabólica; tanto los individuos como las familias somos atacados por los demonios. 

No hay excepción. No podemos tapar el sol con un dedo y atribuir solamente a causas meramente naturales tantos y tantos casos de sufrimientos como agobian a las familias. La enseñanza de la Llama de Amor del Inmaculado Corazón de María va especialmente dirigida a las familias. La Virgen nos dice que el Demonio quiere arrastrar a la condenación eterna el mayor número posible de almas. Para lograr su propósito trata por todos los medios de destruir las familias. “Las familias..están desgarradas y viven como si su alma no fuera inmortal, con mi Llama de amor quiero reavivar otra vez el amor en los hogares, quiero mantener unidas las familias en peligro de dispersarse” (DE 85). La Llama de amor del Inmaculado Corazón de María es un camino sencillo, eficaz y muy completo para desarrollar en nosotros el sentido del combate espiritual contra el mundo de lo oculto. El ambiente ateo, materialista en que vivimos ha terminado por cegarnos los ojos al mundo espiritual que nos rodea. Hemos perdido sensibilidad no sólo para las cosas de Dios, sino también, para discernir el mundo de los espíritus malignos que nos ataca constantemente. No nos damos cuenta de que muchos de los acontecimientos que vivimos están influidos por esas inteligencias perversas que afectaron a Adán y Eva en el paraíso, que arrastraron a Caín en contra de Abel, que confundieron las lenguas de los constructores de la torre de Babel, que llevaron al pueblo de Israel a la idolatría, que cegaron al rey Saúl en contra de David, que llevaron a David al adulterio y a la desgracia de su familia, etc. 

La existencia de los demonios es un dogma de Fe, no es un invento de la Iglesia ni una superstición fruto del llamado oscurantismo. Es una experiencia que sufrimos, vivimos, experimentamos todos los días. Es urgente, muy urgente, que todos, y especialmente los obispos y sacerdotes abran los ojos sobre el proceder del mundo de las tinieblas contra la Iglesia y especialmente contra las familias. La destrucción de los hogares católicos (y de todos), es fruto en gran parte de la acción de los espíritus malignos. Otros elementos que no son necesariamente “espirituales” contribuyen evidentemente a esta crisis de la familia, pero generalmente el fracaso de un hogar tiene sus raíces en el abandono de la vivencia de la Fe. El camino que nos propone la Santísima Virgen con su Llama de Amor no es ni corto ni fácil, ya que es un combate que dura toda la vida. Pero sí es un camino victorioso. En esta sección iremos poniendo testimonios y experiencias de la acción diabólica en los matrimonios para que vayamos aprendiendo a discernir cómo actúan los espíritus malignos para destruir las familias. La Llama de Amor es la respuesta que María Santísima da a los cónyuges para transformar sus hogares en verdaderas familias cristianas.


Hay ignorancia de parte de muchos sacerdotes en el campo práctico de la acción diabólica. Si todos los sacerdotes estuviéramos instruidos sobre cómo actúa el demonio y dejáramos de lado las teorías de tantos teólogos y exégetas de escritorio que sin ningún discernimiento recetan visitas a los psiquiatras, la Iglesia estaría mejor servida.  pero que éstos no son ni todopoderosos, ni invencibles. Muy al contrario están bajo el poder de Jesucristo y sometidos a su Madre. Ayuno y oración juntos son dos elementos indispensables en la vida de la familia cristiana que quiera progresar en la victoria contra Satanás. Son como una barrera que desanima al Demonio y le hace dura su tarea. Atrae gracias extraordinarias de parte del Señor. La Llama de Amor no es una “devoción más”. Es la Devoción al Inmaculado Corazón de María que convierte a las familias en una fortaleza inexpugnable contra los ataques del enemigo. Ella no se basa en la repetición de oraciones o novenas, aunque no se rechazan, sino en el EFECTO DE GRACIA DE LA LLAMA DE AMOR, que se obtiene por la jaculatoria propia. 

Hay demonios fáciles de sacar. Hay otros que son más fuertes pero que con la oración intensa y el ayuno se ven obligados a salir del hombre.
Hemos olvidado el ayuno en la Iglesia. Algo que hace siglos era conocido y común, se ha vuelto raro y extraño. Muy pocas personas ayunan.
En Medjugorie la Santísima Virgen está insistiendo mucho en que los miércoles y los viernes se ayune a Pan y Agua. Más aún, cuando se trata de una gran fiesta María Santísima pide tres días de ayuno como preparación., para que la fiesta lleve mucho fruto.
Dos cosas que nos dan la tónica del evangelio. “Estos demonios solamente salen por la oración y el ayuno”. Es la gran enseñanza exorcística de Jesús a sus discípulos. 

En la Llama de Amor el ayuno tiene un primer objetivo: obtener de Dios que doce sacerdotes reciban la Gracia de la Llama de Amor en Hungría para poder comenzar la Obra. Isabel debe buscar a esos doce sacerdotes que Nuestra Señora le está mostrando para llamarlos formar parte de este mensaje. No será fácil para Isabel vencer su timidez natural y llevar la Llama de Amor a esos corazones sacerdotales. Algunos recibieron con poca fe sus palabras, otros la aceptaron gustosamente. Isabel ayuna, ora se sacrifica para que este mensaje de María sea escuchado por los sacerdotes. Jesús le pide doce semanas de oración y de ayuno por las almas sacerdotales: Es que en la comunidad eclesial el Sacerdote es la pieza clave. Si el Párroco comprende el mensaje y lo lleva adelante, los frutos se darán. Si el Sacerdote no lo acepta y lo rechaza o persigue, el resultado será como lo dice la parábola del sembrador, el mensaje se agosta y se muere, o produce poco fruto. Es para nosotros muy importante que nuestros sacerdotes conozcan, comprendan, amen y pongan en práctica el mensaje. 

No lo conseguiremos con polémicas, Hay Párrocos que dicen: ” ¡Una devoción más! ¿Para qué? Ya tenemos bastantes devociones. Un movimiento más, ya hay muchos. No lo necesitamos”.  Esa gracia es una actitud de parte nuestra: la de discernir lo que sucede, la de enfrentar y rechazar al enemigo con la fuerza de Dios. Nada de pasividad en la vida cristiana, sino la de endosar la armadura del combatiente como los lo pide Efesios 6.
Tocar los corazones sacerdotales es fruto de la oración y el ayuno. Sigamos el ejemplo de Nuestra Señor que nos pide que oremos por nuestros sacerdotes para que acepten y se abran a la Gracia de la Llama de Amor.

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