CARTA No.301: ¿CÓMO UTILIZAR LOS SACRAMENTALES EN EL INTERIOR DE LAS FAMILIAS?

La Sra. Francisca, de Olancho, Honduras, dice: Quiero que nos vaya enseñando a utilizar los sacramentos y los sacramentales en el interior de la familia para edificar el santuario familiar.  Veo que en la mayor parte de las familias no se da importancia a los sacramentos y se utilizan poco los sacramentales. Es una lástima porque estamos perdiendo esos tesoros espirituales que nos ayudarían a educar a nuestros hijos en santidad de vida como verdaderos católicos. 

 Respuesta: En el Diario Espiritual encontramos que “el Señor Jesus y la Virgen Santísima desean que cada hogar sea un santuario” (DE 17-1-1964). (En el blog: LLAMA DE AMOR – CORPUS CHRISTI existen varios comentarios sobre el “santuario familiar” https://llamadeamor-corpuschristi.org/category/los-santuarios-familiares-y-la-llama-de-amor/). Tratando aquí el tema de los sacramentos y sacramentales debemos decir que el “santuario familiar” se construye con estos elementos fundamentales de la vida cristiana.  Lo primero que debemos recibir en el hogar es la Bendición de Dios. El santuario familiar se edifica sobre la grandiosa bendición  del sacramento del matrimonio. Sin este sacramento el hogar no es un santuario, la relación íntima entre hombre y mujer debe estar santificada y consagrada al Señor por la gracia especial del sacramento. En el Antiguo Testamento el matrimonio significaba el pacto entre Yahvé e Israel. En el Nuevo Testamento Jesús es el Novio (Jn 3,29) el Esposo (Ap 19,7-9);  y la Iglesia la Novia (Ap 21,2) y la Esposa( Ap 19,7-9).

Los discípulos de Cristo no deben engañarse. El matrimonio y la familia en Cristo,  igual que el sacerdocio, es una vocación a la más elevada santidad. Para realizarla en plenitud los cónyuges necesitan las gracias especialísimas que emanan del sacramento que los consagra. Efesios 5,21-33 revela el sentido del matrimonio: El marido es cabeza de la mujer como Cristo es cabeza de la Iglesia. El marido debe amar a la mujer como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella para santificarla. La mujer debe amar a su marido como a Cristo. Esto es imposible de realizar sin la gracia de los sacramentos y la ayuda de los sacramentales. Si hay una realidad que los demonios odian y atacan con apasionamiento terrible es la familia. Por ese motivo los esposos han de tomar la armadura que San Pablo nos describe en Efesios 6,10-19. Edificar el santuario familiar implica un denodado combate que dura toda la vida terrena. ¿Cuáles son los sacramentales que deben estar presentes en el interior de la familia? 

Aquellos que convengan. Se deben utilizar con libertad y escogiendo aquellos que realmente sean oportunos. Son muchos y varían según los lugares y los tiempos. Todo auténtico sacramental está autorizado por el Papa o los Obispos. Nadie puede inventar sacramentales fuera de la autoridad legítima de la iglesia.  En primer lugar están las bendiciones del sacerdote: la bendición de la casa de habitación, de los objetos, las oraciones de exorcismos cuando en la casa hay manifestaciones de espíritus malignos, cuando nos sentimos tentados. El Santo Rosario como presencia de María e instrumento particularmente importante para fomentar la piedad; las imágenes benditas de Jesús, María y de los santos, especialmente la del Sagrado Corazón y la del Inmaculado Corazón de María. La consagración del hogar.  Agua, sal, aceite, incienso, cirios, bendecidos y exorcizados para bendecir todos los días la casa, orar por sanación interior y física, rechazar la presencia de espíritus impuros. El agua de San Ignacio.

El santo crucifijo, las cruces, son de principal importancia como testimonio de fe católica y protección. Entre las diversas medallas que podemos llevar sobre el pecho tenemos: la llamada “medalla milagrosa” (Inmaculado Corazón de María), medalla escapulario que puede remplazar el escapulario de tela, la medalla de San Benito, de San Miguel Arcángel, de Rosa Mística, Llama de Amor etc. Se pueden utilizar los diversos escapularios (del Carmen, del Sagrado Corazón, el llamado escapulario Verde, etc.). Las palmas o ramos benditos del Domingo de Ramos, las campanitas de Loreto, campanas bendecidas, los llamados “agnus Dei”, etc. Los sacramentales son muchos y están a nuestra disposición como instrumentos que deben ayudarnos a crear un clima de piedad y santidad en el hogar. Se debe evitar la utilización supersticiosa de los sacramentales. Esto se da cuando se utilizan fuera de las normas que da la Iglesia. Por ese motivo debemos instruirnos adecuadamente en su uso solicitando información de personas competentes.

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