CARTA No.64: Continúo respondiendo a la Sra. Milena

TERCER APORTE

Respuesta: Un tercer aporte muy importante de la Llama de Amor a la Iglesia y al mundo actual es poner en evidencia la existencia de Satanás y del infierno. Uno de los errores más graves que está aquejando a la Iglesia y a la humanidad es la negación de la existencia de Satanás, (de los espíritus malignos) y del infierno. En términos teológicos esto se llama herejía. Está claramente revelado en las Sagradas Escrituras la existencia de Satanás y del infierno. Desde el Génesis hasta el Apocalipsis vemos la presencia de Satanás y de la acción del Misterio de la Iniquidad. La raíz de esta herejía que desgraciadamente ha infiltrado el pensamiento occidental se encuentra en las corrientes filosóficas derivadas del racionalismo y especialmente del llamado modernismo teológico en los cuales se niega prácticamente la divina Revelación. Al no considerar la Palabra de Dios como un libro Revelado se piensa que las aseveraciones que se hacen en la Biblia sobre la existencia de Satanás y del Infierno son meramente expresiones de la cultura no científica de la época en que fueron escritas.

En el mensaje de la Llama de Amor la Virgen Madre de la Iglesia asevera la realidad de la existencia de Satanás y de sus servidores los demás demonios y espíritus malignos. Esto es de grandísima importancia para la Iglesia. Las ideas modernistas han penetrado en muchos círculos teológicos trayendo como consecuencia que en cantidad de casas de formación de religiosos y seminaristas diocesanos se haya o negado o desvalorizado la acción diabólica. El P. Amorth dice en uno de sus libros la gran sorpresa que se llevó cuando uno de los “Cardenales de la Iglesia” le dijo que el Demonio no existía y que el infierno estaba vacío. ¡¿Qué podemos pensar nosotros, si un Cardenal, situado en el pináculo de la Iglesia afirma campantemente y con gran autoridad que el Demonio no existe y tampoco el infierno?! El mensaje de la Llama de Amor con gran valentía sale al paso de semejante error que tiene como gravísima consecuencia la de dejar inerme, con las manos atadas, al entero pueblo de Dios y en primer lugar a los pastores de almas.

El resultado de semejante herejía ha sido la pérdida de la “escuela exorcística” en el interior de la Iglesia, la invasión de la psicología y de la psiquiatría como puntos de referencia supremos en todo lo referente a la problemática de los ataques preternaturales, el olvido del combate espiritual contra los demonios tal como San Pablo lo señala en Efesios, una pérdida significativa de la frecuentación de los sacramentos. Si el miedo al infierno fue en siglos anteriores una fuerte motivación para evitar el pecado, en el siglo actual la negación de su existencia abre para mucha gente las puertas a todas las transgresiones de la Ley de Dios. La postura de la Virgen contra Satanás es totalmente radical: “Yo el Rayo hermoso de la Aurora cegaré a Satanás”. El mensaje de Nuestra Señora viene a tocar el corazón de los sacerdotes y obispos llamándolos a convertirse en verdaderos pastores compasivos para tanta ovejas heridas por el mundo diabólico. La Llama de Amor que revaloriza el signo de Cristo Luz del mundo en la fiesta de la Candelaria debe ser llevada a todas las familias desde el corazón de todas las parroquias.

Mientras que en la Iglesia se ignora la acción demoníaca en el mundo aumenta vertiginosamente la “fe en Satanás”, las iglesias satánicas, las sectas luciferinas, el recurso a los brujos, hechiceros, espiritistas, santeros, etc. La ignorancia acerca del Demonio y de su acción, reduce a los sacerdotes a meros funcionarios de ritos sin eficacia en contra del mundo de las tinieblas. Una Iglesia que no sana y no libera no llena las expectativas de un mundo herido por el mundo de las tinieblas. El éxodo de los católicos hacia las sectas evangélicas es una hemorragia continua que en mucho se justifica porque en estas agrupaciones se proclama un Cristo que sana el alma de las opresiones espirituales de manera práctica. La gracia de la Llama de Amor no se centra en la acción diabólica sino en la proclamación de Jesucristo como el Señor de nuestras vidas. Sin embargo, es tan grave actualmente la influencia demoníaca en las familias causada por el debilitamiento de la práctica de la fe, que el principal efecto de la Llama de Amor es el cegamiento del Demonio.

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