CARTA No.63: Continúo respondiendo a la Sra. Milena

SEGUNDO APORTE

Respuesta: Me parece que un segundo aporte, muy importante de la Llama de Amor a la Iglesia de hoy es “la toma de conciencia de la gran responsabilidad que tienen los padres de familia de evangelizar, sanar, liberar de los ataques diabólicos y de santificar a sus hijos”. Podríamos decir que en general la autoridad de los padres de familia ha ido cayendo en picada desde hace bastante tiempo. Las “ideologías” revolucionarias han ido penetrando cada vez más la pedagogía hasta reducir a los padres de familia a la categoría de “amigos” de sus hijos, sin verdadera autoridad sobre ellos. Los padres de familia desgraciadamente han claudicado y han perdido la autoridad que sobre los hijos les da el designio del Creador y que la Palabra de Dios manifiesta claramente. El resultado de este error ha sido una juventud desorientada incapaz de gobernarse por sí misma. Termina sintiéndose superior a sus mismos padres y despreciando todo sentido de autoridad y obediencia. Mucho de esto es producto de ideologías políticas que quieren convertir al Estado en dueño absoluto de las personas y de las conciencias y ven en la familia y especialmente en la autoridad de los padres una amenaza a sus pretensiones.

En vez de que el Estado sirva a las familias y a los individuos se pretende que los individuos y las familias estén al servicio de Gobiernos cada vez más totalitarios. La historia del siglo pasado nos lo muestra a la saciedad. La familia ha sido atacada y perseguida hasta anular todo derecho natural de los padres sobre los hijos, sobre todo en los regímenes comunistas. Hoy el marxismo cultural sigue este proceso de exaltar la emancipación de los hijos y especialmente de la mujer, de una “régimen que el feminismo considera patriarcal” y destructor de su dignidad. El mensaje del Diario Espiritual lleva a los padres a comprender y asumir la trascendental responsabilidad que Dios les da al constituirlos como cabezas de su “iglesia doméstica” que debe ser cada familia. “El Señor Jesús y la Virgen Santísima desean que cada hogar sea un santuario” (DE 17-1-1964). Los cristianos pertenecemos a un reino “que no es de este mundo” (Jn 18,36) y estamos llamados a ser “testigos” de Jesucristo. En consecuencia estaremos siempre en un tremendo combate contra las fuerzas que quieren remplazar el designio divino sobre la familia por sus elucubraciones artificiales. Los padres de familia católicos al aceptar el “proyecto” del Inmaculado Corazón de María se comprometen a evangelizar a sus propios hijos y demás miembros del hogar.

A no echar este deber sobre los hombros de los colegios católicos y de la parroquia. Jesús evangeliza sanando de las enfermedades físicas y liberando de las ataduras diabólicas. Esa es la gran responsabilidad de los progenitores: imitar a Jesucristo. Llevar a sus hijos a la mayor santidad. En este gran proyecto mariano los padres no están solos. Están sostenidos y guiados por la intervención poderosa de la Madre de la Iglesia. El 29 de Febrero y el 1 de Marzo de 1964 las palabras de Jesucristo van dirigidas a los padres de familia. Les hace un llamado urgente a participar en la construcción de su Reino. Se trata de una vocación “sacerdotal”. De manera especial exalta a la mujer en general y de manera grandiosa a la que es madre. La gran falla actual en la pastoral de la Iglesia es que los padres de familia no saben evangelizar ni pastorear a sus hijos. La Llama de Amor se centra sobre todo en devolverles su dignidad se progenitores y de darles el instrumento ideado por la Virgen María para que puedan realizar su gran vocación, la más importante de la Iglesia. Sin padres de familia no existirían ni la humanidad ni la Iglesia. Las enseñanzas del Diario Espiritual están orientadas a renovar la Iglesia renovando el corazón de los padres de familia.

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