CARTA No.62: ¿podría su merced decirme cuáles son las aportaciones de la Devoción a la Llama de Amor a la Iglesia de hoy?

PRIMER APORTE

La Sra. Milena de Colombia dice. Tengo muchos años siguiendo la Llama de Amor, ¿podría su merced decirme cuáles son las aportaciones de la Devoción a la Llama de Amor a la Iglesia de hoy?

Respuesta: No es una pregunta fácil. Son tantos los aspectos de la vida personal, familiar y eclesial que toca el mensaje que sería necesario tratarlo en varias entregas. A medida que lo vamos estudiando, viviendo y comprendiendo se van revelando nuevas dimensiones. Se trata de una gracia muy amplia y sumamente rica. No creo que mi experiencia personal o la comprensión que tengo de la Llama de Amor sea la más completa. Seguramente que otros hermanos que conocen esta Devoción desde hace muchos años verán diferentes aspectos y tendrán puntos de vista más significativos. Trataré de ir resaltando cuáles son a mi manera de ver los principales aportes de la Llama de Amor a la Iglesia de hoy. En primer lugar me parece que este mensaje de la Virgen María viene a renovar y a dar una gran ESPERANZA a la Iglesia en estos momentos en que pareciera que muchos, Jerarquía y fieles, nos sentimos agobiados por tantos ataques a la Iglesia de Cristo.

Cuando hablo de Esperanza me estoy refiriendo a la gran virtud teologal que nos lleva a confiar totalmente en el Amor del Dios fiel que nunca nos abandona, especialmente en los momentos más difíciles. Pareciera que muchos fieles católicos han perdido la confianza en la Iglesia en cuanto institución fundada y sostenida por Jesucristo. La Esposa de Cristo está atacada hoy más que en cualquiera de los siglos pasados. Esta percepción de muchísimas personas la profetiza el Inmaculado Corazón de María en el mensaje dado a Isabel Kindelmann. La Virgen afirma que Satanás con fuerza rabiosa ataca a la Iglesia en su parte más sensible: la familia, con la intención de destruirla y de reinar en ella. Ese ataque no tiene precedentes en la historia. Aunque siempre la Iglesia ha sido atacada, el ataque de hoy supera en gravedad a todos los anteriores. No se trata de un ataque a la familia en sí misma, sino a la Iglesia y a la humanidad entera, porque la familia en el Plan salvífico de Dios, es el corazón de la iglesia y de la humanidad. Hay actualmente una especie de marasmo en el interior mismo del Cuerpo de Cristo.

Ya lo denunciaba San Pablo VI ante las abusivas interpretaciones del Concilio y las tremendas confrontaciones que se dieron en su tiempo entre teólogos “conservadores y progresistas”. Esta contienda no se ha acabado sino que se ha exacerbado hasta explotar en estos últimos tiempos en las más altas esferas del gobierno de la Iglesia. Vemos los tremendos ataques al Papa Francisco, las desviaciones doctrinales de Cardenales que amenazan con un cisma, las presiones increíbles que los poderes de este mundo ejercen sobre la opinión pública para convertir a la Iglesia en una institución meramente humana. Al estudiar el Diario de Isabel Kindelmann nos encontramos con la seguridad de que Jesucristo y su Madre Santísima nos protegen de aquel que es la raíz de todos los ataques a la Iglesia: Satanás. La esperanza de que la Iglesia saldrá victoriosa contra toda las asechanzas del Demonio está en todas la páginas del Diario. La razón de esta esperanza está en una intervención milagrosa de la Virgen María que viene a restaurar la Fe católica en el interior de las familias convirtiendo los corazones.

Las palabras de la Virgen son solemnes y fortísimas, capaces de derrumbar todas las dudas y borrar todas las angustias. “Yo el Rayo hermoso de la Aurora cegaré a Satanás». A mi manera de ver este es el aporte fundamental de la Llama de Amor: darnos a los cristianos y a toda la humanidad la certeza de que las puertas del infierno no prevalecerán contra la Iglesia. Esa victoria de la Iglesia (es decir del Pueblo de Dios y de la humanidad entera) contra el “príncipe de este mundo y sus servidores) es la victoria de María. La promesa de Fátima se concretiza en el corazón de la Iglesia por las gracias incontables y extraordinarias que la Virgen obtiene para todos aquellos que aceptan y viven su mensaje con humildad y sencillez: al final mi Inmaculado Corazón triunfará. No es una victoria política ni ideológica sino el reinado de Jesucristo en cada corazón y en el interior de todas las familias. La esperanza de la Iglesia no está en las ideas de los teólogos ni en la habilidad de los líderes sino en la acción que la Virgen María promete para transformar y renovar el corazón de la Iglesia: la familia.

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