EL PRIMER FRUTO DEL PASTOREO ES EL AMOR FRATERNAL

El fruto del pastoreo de los padres de familia ha de ser antes que ningún otro el amor cristiano entre los miembros del hogar. La caridad “cristiana” es muy diferente del amor según el mundo y la carne. Éstos se basan en los intereses personales, en el egoísmo, en la sensualidad, en las convenciones sociales, en el dinero o en la necesidad de conservar un orden o armonía utilitaria. El amor que nos pide Jesucristo es fruto de la acción del Espíritu Santo: “que sean uno como nosotros somos uno, yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno, y el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí”. (Jn 17:22–24). En el Diario Espiritual la Virgen denuncia la obra satánica a nivel mundial como el odio que promueve las guerras y la destrucción de la humanidad. A nivel familiar como la fuerza rabiosa que quiere destrozar la familias (DE 18-10-1962). 

El signo por excelencia de los discípulos de Cristo es el amor fraterno cuya raíz es el amor del Padre y del Hijo: el Espíritu Santo. El olor de Cristo es el amor entre los hermanos. Los paganos al ver a los cristianos decían: “miren cómo se aman”. Ese ideal de amor perfecto sólo será realidad en el Cielo cuando las almas se hayan purificado del egoísmo carnal. Mientras estemos en la tierra ese amor del que nos habla Jesús será siempre frágil y expuesto a las tentaciones del enemigo. La presencia satánica se descubre allí donde hay odio, violencia, rivalidad, pleitos, disensiones, resentimientos, etc. Esa es la marca del enemigo. El Diario de Isabel da cuenta de los sufrimientos de esta madre ante los momentos de tensión que se suscitan entre sus hijos. Es comprensible que habitando seis hermanos en la misma casa y algunos de ellos casados, no se den rivalidades y pleitos.  El mensaje de la Llama de Amor es realista. No somos santos, no somos perfectos, llevamos en el interior las debilidades del pecado original. 

El “efecto de gracia” se nos da precisamente para vencer la acción del maligno que intenta desgarrar los hogares con el odio. Dice la Virgen: “apagaremos fuego con fuego: ¡El fuego del odio con el fuego del Amor! El fuego de odio de Satanás lanza sus llamas tan alto que cree que su victoria ya es segura, pero mi Llama de Amor cegará a Satanás. Esta Llama de Amor entregué en tus manos y pronto llegará a su destino y las Llamas que brotan de mi Amor apagan el fuego del infierno. Mi Llama de Amor con una claridad inimaginable y con un calor saludable, inundará la redondez de la tierra. Hijita mía, para eso necesito Yo el sacrificio, tu sacrificio, el sacrificio de ustedes para que las mentes y corazones en los que arde el odio infernal, reciban la mansa luz de mi Llama de Amor” (DE 6-12-1964).

Gran enseñanza: las disensiones y pleitos que se dan en el interior del hogar son promovidas por los espíritus malignos. La acción de Satanás se apoya en  las heridas que el pecado original ha dejado en nuestras personalidades y en las herencias que hemos recibido de los ancestros.  Los psicólogos pueden ayudarnos con sus consejos a superar los conflictos en el hogar. La Virgen nos ofrece su ayuda sobrenatural que va a la raíz del mal: la acción diabólica que genera el odio entre las personas. María habla de las “mentes y corazones en los que arde el odio infernal”. Esto es una realidad. Al orar por las personas afectadas por conflictos emocionales, al exorcizar los espíritus inmundos de odio, de rencor, de violencia, ira, …etc. salen del pecho en eructos y vómitos. 

El pastoreo de los padres de familia ha de llevarlos a considerar siempre todo lo que se opone al amor como proveniente de la acción del Maligno. A ayudarse mutuamente como cónyuges a superar los momentos de tensión por medio de la oración y especialmente con la jaculatoria. Su ayuda a los hijos es de primordial importancia para que ellos vayan tomando conciencia desde pequeños que lo que ofende al hermano es pecado y que con la ayuda de la gracia de Dios lograrán superarlo. Las reuniones familiares de oración son indispensables para que la Llama de Amor ejerza su efecto de protección contra las tentaciones del odio,  y de sanación y liberación cuando el mal se ha ya enraizado en los corazones. Los padres de familia con su ejemplo de perdón mutuo y de amor serán para los hijos los mejores maestros en el amor fraterno.

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