EL GRAN LLAMADO DE MARÍA SANTÍSIMA A LAS FAMILIAS (2)

DISCERNIR LA ACCIÓN DIABÓLICA

En el interior de cada persona humana hay un terrible combate entre el Espíritu Santo y las malas tendencias heredadas por el pecado original.  San Pablo nos dice: “Si el Espíritu de Dios vive en ustedes, ya no tienen que seguir los malos deseos, sino obedecer al Espíritu de Dios” (Rom 8,9). Si seguimos las tendencias de la carne moriremos, no heredaremos la Vida Eterna. De nuestra voluntad depende que venza el Espíritu Santo o que venza “la carne”. El objetivo de la Llama de Amor es llevarnos a la más elevada santidad combatiendo en nosotros las obras del pecado. El primer objetivo de los espíritus malignos es cegar nuestra  inteligencia para que no captemos la malicia de las obras de la “carne” y en vez de vivir “en Cristo” vivamos siguiendo a nuestras malas tendencias. Si los padres de familia se “educan” por el estudio de la Palabra de Dios y  la doctrina de la Iglesia y sobre todo ORAN intensamente y AYUNAN con frecuencia, podrán conducir a los hijos por el camino de la santidad cristiana. Distinguirán así lo que viene del “mundo-demonio-carne” y lo que viene de Cristo.  Podrán defender a sus hijos de la malicia se Satanás y sabrán orientarlos correctamente. Si no captan esta diferencia serán “pastores ciegos” y su matrimonio y sus hijos se precipitarán en una manera de vivir “fuera de Cristo”, es decir en la “muerte espiritual”.

Es indispensable que estudiemos las cartas de San Pablo, especialmente Romanos, Gálatas, Colosenses para que tomemos conciencia de lo que es vivir según Cristo y vivir según la carne. El dios de este mundo ciega la inteligencia de aquellos que no siguen a Jesucristo y los hace cometer infinidad de aberraciones que más tarde se lamentarán.  El “efecto de gracia de la Llama de Amor va directamente a cegar la influencia de los espíritus malignos sobre nuestras facultades”.  El arma principal y más importante de Satanás es la engañosa tentación. Hacernos creer que el mal es un bien. Así hay gente que piensa que ser gay es orgullo; que abortar es un derecho; que los vicios más abominables y vergonzosos son expresiones legítimas de la personalidad, etc. El primer y más peligroso ataque de los espíritus infernales va  contra la existencia de Dios. El pecado de ateísmo es el más grave que se puede cometer.

Es la raíz de todos los demás y el motivo fundamental de la condenación eterna. De ese rechazo a Dios viene la perdición. Para salvarse es necesario creer en Dios.  La Biblia está repleta de pasajes  que nos hablan de las terribles consecuencias de la negación  de la existencia de Dios (He 11,6;Rom 1,32…).  Íntimamente ligado al ateísmo está la idolatría. Como dice refrán: “El que no cree en Dios ante todo palo se arrodilla”. Cuando el hombre rechaza a su Creador y no reconocen sus derechos cae bajo el poder de los espíritus infernales. De allí el gran interés que tiene Satanás de promover por todos los medios el ateísmo. He aquí una lista incompleta de los espíritus inmundos que se confabulan para someter las facultades intelectuales del ser humano. Son “espíritus”, es decir personalidades. Están bajo el poder de LUCIFER, el que niega a Dios.

 El nombre corresponde a lo que hacen al hombre:  “Soberbia, orgullo, negación de Dios, racionalismo, materialismo dialéctico, marxismo-leninismo, incredulidad, rechazo a la idea de Dios, rechazo a Dios en sí mismo, falta de sometimiento a Dios, rechazo al Señorío de Jesús, negación de la Trinidad, ingratitud para con Dios, infidelidad a Dios, impiedad, sometimiento al Anticristo, satanismo, luciferianismo, rechazo a Cristo, independencia respecto a Dios, rechazo a toda autoridad, desconfianza en Dios, rechazo al Señorío de Jesús, rechazo a someterse a Dios, blasfemia, deshonra a Dios, desprestigio del Nombre de Dios, rechazo a la Iglesia, al Papa, obispos, sacerdotes, religiosos, rechazo a la misericordia de Dios, a la justicia de Dios, duda de la misericordia de Dios, de la redención, bloqueo en la inteligencia para conocer a Dios, rechazo a la Palabra de Dios,  bloqueo para leer la palabra de Dios en voz alta, o en privado, bloqueo para comprender lo que se lee de la Palabra de Dios, incredulidad, sordera espiritual (para no escuchar ni comprender la palabra de Dios), ceguera para no ver las cosas de Dios, ocultamiento de la presencia de Dios, frialdad para con Dios, promoción del ateísmo, gnosticismo, agnosticismo, panteísmo (todo lo referente a la Nueva Era, Budismo, religiones orientales)  promoción del pelagianismo (negar la importancia de la gracia de Dios), promoción de la persecución contra la Iglesia, blasfemias contra María Santísima, promoción del odio a la Virgen, profanación de lo sagrado (templos, imágenes, Eucaristía, etc.), rechazo a los sacramentos, descuido e indiferencia por recibir para sí mismo los sacramentos, o para darlos a los hijos, etc. etc. Cuando los padres de familia vean estos “síntomas” en sus hijos deben protegerlos y ayudarlos para que comprendan que se trata de la más grave de las tentaciones.

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