¿CÓMO NOS FORTALECE LA LLAMA DE AMOR PARA EL COMBATE?

El primer paso para combatir a Satanás con la Llama de Amor es perderle el miedo al Demonio y a los suyos. La Virgen nos dice: “No tengas miedo al maligno que continuamente está rondando alrededor de ti. YO LO HE APLASTADO Y NO TIENES QUÉ TEMER” (DE Mayo 1962). Nos cuesta perderle el miedo al Demonio porque nos lo han infundido de manera irracional desde pequeñitos. Las palabras de la Virgen explican por qué no le debemos temer: “Escóndete bajo mi manto…”. Nuestra victoria contra el enemigo está en la protección de María Santísima. Ella es nuestra fuerza. ¿Qué significa esconderse bajo el manto de María? Significa Obedecerle. Estar íntimamente unidos a Ella. Seguir sus pasos y sus indicaciones. ¿Qué nos recomienda María Santísima para vencer a Satanás?  En primer lugar reconocer a su Hijo como a nuestro Dios y Señor. El Señorío de Jesús en nuestras vidas. Estar conscientes de que no nos pertenecemos sino que somos de Jesucristo, que le pertenecemos por derecho de creación y por derecho de redención. Él nos ha adquirido como propiedad totalmente suya por su preciosa sangre derramada en la Cruz. 

El Demonio no tiene ningún derecho sobre nosotros. Cristo se lo arrebató venciéndolo por su muerte y resurrección. Solamente tiene Satanás derechos si se los damos por el pecado. El Señorío de Jesús significa que debemos hacer siempre su santísima voluntad. Esto se traduce por la consagración de nuestras vidas y de nuestras familias a su Sagrado Corazón. Cada familia se convierte en un Santuario en el que Jesús reina. La vida del cristiano es un constante combate contra los espíritus infernales que por todos los medios tratan de apartarnos del Señorío de Jesús para arrastrarnos al dominio de Satanás. La victoria contra ellos depende del grado de crecimiento de las virtudes teologales: FE – ESPERANZA – CARIDAD. Somos fuertes en la medida de nuestra Fe. Por la Fe viva aceptamos la enseñanza de la Madre Iglesia y ajustamos nuestra vida al Evangelio, imitando a Jesucristo. El Espíritu Santo por sus  Dones y sus Frutos se convierte en el motor de nuestra vida espiritual. La devoción a la Llama de Amor no es algo extra o fuera de contexto sino que es obra del Espíritu Santo en nuestro interior por medio del Inmaculado Corazón de María, su ESPOSA. Jesús es la Llama de Amor. 

El Verbo de Dios se encarnó en el seno de la Virgen María por la acción de su ESPOSO el Espíritu Santo. Esta gracia se conoce como Llama de Amor porque el Espíritu Santo, fuego de amor del Padre y del Hijo, habita el Corazón de María. El Espíritu Santo es Fuego, es Llama, es Incendio de Amor, es Pentecostés.  El Demonio no puede resistir la acción del Espíritu Santo en un alma totalmente entregada a Jesucristo.  Aquí se ejerce la Maternidad Espiritual de María Santísima. Ella nos engendra en su Hijo, Palabra de Dios hecha carne.  El Espíritu Santo, por medio de María y la Iglesia, Cuerpo de Cristo, nos da los sacramentos de la Nueva Alianza que garantizan la presencia permanente de Jesús en medio de nosotros, principalmente la Eucaristía. El ministerio por excelencia de la Madre de Dios es interceder ante su Hijo para obtener la salvación de las almas de los pecadores. 

El verdadero discípulo de Cristo es aquel que como San Juan ha acogido en “su casa” (en su vida) a María como Madre. Dócil a sus inspiraciones, como Isabel Kindelmann, toma la jaculatoria de la Llama de Amor que es el instrumento que ciega y derrota a Satanás. Nadie puede tener válidamente excusas para justificar una vida llena de pecados porque Dios nos ha dado todos los medios para evitarlos. Solamente se condena aquel que por indolencia rehusa poner en práctica los medios que el Señor nos ha dado para vencer al Maligno. Judas se perdió porque no quiso combatir las pasiones que lo llevaron a rechazar a Jesucristo. Estuvo al lado de María y no quiso aprovechar su Maternidad Espiritual. A muchos hoy les pasa lo mismo. Dios les ofrece los medios para lograr su salvación, y ellos los desprecian. El apostolado de la Llama de Amor consiste en salvar el mayor número de almas pasando con gran urgencia la Llama de corazón en corazón.

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Un comentario

  • RUBÉN DARÍO ARTEAGA RAMÍREZ

    Cuando hacemos parte de nuestra vida cotidiana el rezo del Santo Rosario con la jaculatoria ENCENDIENDO LOS EFECTOS DE GRACIA DE TU LLAMA DE AMOR SOBRE TODA LA HUMANIDAD, las tentaciones y la actividad de LA LOCA DE LA CASA, en palabras de Santa Teresa, nuwstra vida sufre cambios drásticos en el proceso de regreso a los brazos de nuestra Madre del cielo en el camino de regreso a Casa del Padre

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