PUNTOS BÁSICOS PARA ESTABLECER LA LLAMA DE AMOR EN EL INTERIOR DE LA FAMILIA

VIVIR LA LLAMA DE AMOR COMO UNA DEVOCIÓN LIBERADORA 

Decimos que la Llama de Amor es una devoción pero que no es una devoción como todas las demás. Es un instrumento destinado a liberar las familias del dominio de Satanás. Quien vive la Llama de Amor como una devoción más no ha llegado a comprenderla de manera integral y es necesario que pase a experimentarla como una devoción “liberadora”. Descubrirá el poder único de Inmaculado Corazón de María contra todas las asechanzas y ataduras del Príncipe de este mundo. La SANTIDAD de la familia es el fruto de esta gracia extraordinaria. Así como Dios sacó a Abraham de en medio de pueblos en los que se practicaba la Idolatría para hacerse un pueblo CONSAGRADO a su Nombre, Dios quiere sacar a la familia católica del marasmo paganizante en que se ha precipitado. Israel estuvo en Egipto cuatrocientos años. Allí fue esclavo.  Se acostumbró a la esclavitud. Prefirió la tranquilidad del sometimiento a las costumbres paganas y le costó salir de ellas. 

La manera de vivir perversa del paganismo había penetrado tanto en su mente que Dios tuvo que dejar morir en el desierto a la generación antigua para que una nueva entrara en la Tierra Prometida. La gran recomendación que Yahweh hizo a Su Pueblo es que renunciara a las costumbres de las naciones paganas. ¡Que no las imitara! ¡Que fueran SANTOS porque Él es SANTO! El gran combate de Dios contra Israel está aquí: Israel no quería ser Santo, quería ser como los demás pueblos. Quería vivir como ellos, idolatrando a falsos dioses. No quería someterse a la Ley de Dios, pero sí quería seguir llamándose “Pueblo de Dios!”. Hoy como ayer estamos en la misma situación. Queremos ser como los “demás pueblos” pero queremos seguir llamándonos “cristianos”. No hemos leído bien el Evangelio. No hemos captado el sentido de las palabras de Jesús y de los Apóstoles. Pertenecer al Nuevo Pueblo de Dios, la Iglesia, significa “renunciar a Satanás, a sus pompas y a sus obras” y SEGUIR A JESUCRISTO. 

La penetración de la acción diabólica en las mentes y en el corazón de infinidad de “católicos” es tal, que están ciegos espiritualmente. Viven una farsa de cristianismo. Jesús tendrá que decirles ¡no te conozco! El dios de este mundo ha cegado sus corazones. Pensemos por ejemplo en infinidad de “mujeres católicas” gritando a favor del aborto; otros muchos aceptando la homosexualidad como algo correcto; cantidad de políticos aprobando leyes que destruyen el alma de los pueblos; masas inmensas practicando magia, hechicería, adivinación, espiritismo…; ejércitos de alcohólicos y adictos a las drogas; millones de familias viviendo pequeños infiernos, etc, etc. Han sido cegados por la acción de los “espíritus malignos” pero no lo captan.No comprenden que están siguiendo las costumbres de los pueblos paganos. No quieren luchar para ser libres: se han acomodado a la esclavitud espiritual. 

El Demonio, sus espíritus malignos y sus agentes atacan en primer lugar la inteligencia y la voluntad: la mente y el corazón. Después el cuerpo y los bienes materiales. Invaden los espacios que nos rodean y están actuando en el mundo entero. “No hay lugar donde Satanás no pueda penetrar”, nos dice la Virgen. Por algo María nos da para estos tiempos la Llama de Amor. Tenemos que abrir los ojos y no caer en la ingenuidad de la “ciencia” que niega todo lo que no puede someter a sus leyes materialistas. Para que la Llama de Amor pueda actuar es indispensable aceptar la existencia de Satanás y de los “espíritus malignos”. Además de que para los católicos es un dogma de fe, basta abrir los ojos para darse cuenta de que hay un mundo espiritual nefasto que nos rodea y nos ataca para destruirnos. 

Las teorías psicológicas y psiquiátricas hacen mucho daño a infinidad de personas cuando reducen los fenómenos psíquicos a causas meramente naturales. Hasta sacerdotes se dejan contaminar por esta visión reductiva de los problemas humanos y orientan mal a los fieles que están afectados por la acción de los espíritus malignos. Si no creemos en la existencia y en la acción de Satanás somos como boxeadores ciegos que luchan contra un tremendo campeón. En el Diario Espiritual la Virgen sacude nuestra indolencia y ceguera espiritual para que abramos los ojos y comencemos a combatir a su enemigo mortal y a nuestro tirano opresor. Para ser libres nos liberó Jesucristo. Lo primero que debemos hacer para utilizar el instrumento de la Llama de Amor eficazmente es aceptar y creer en la existencia del Demonio. Sin este requisito nuestro combate será un fracaso.

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