CARTA No.27: ¿ por qué es tan importante la familia para nosotros los cristianos en estos últimos tiempos?

El joven Roberto, de Nicaragua, pregunta ¿por qué es tan importante la familia para nosotros los cristianos en estos últimos tiempos?

RESPUESTA/ No sólo para los cristianos es lo más importante la familia, sino para toda la humanidad, para todo ser humano. Pero en estos últimos tiempos es el último reducto de libertad que nos va a quedar frente a la omnipotencia abusiva de los políticos ideologizados que quieren convertir al Estado en Dios. Lo que estamos viendo es la autodeificación de los propagadores de las ideologías ateas que cada vez más buscan imponer sus ideas sobre el mundo para convertir a cada hombre en esclavo. Dios nos creó libres y dio a los padres de familia el derecho natural de guiar a sus hijos, no de acuerdo a los criterios de los progenitores, sino a los criterios de la divina Revelación. Dios, como Creador, Dueño y Señor de todo cuanto existe y sobretodo del ser humano ordena con sus leyes nuestra existencia y nuestro destino. Cuando desconocemos los derechos del Creador nos erigimos en pequeños dioses; cuando aquellos que rechazan someterse a las Leyes del Creador se unen para hacer un mundo a “su medida”, indefectiblemente buscan el poder político para gobernar a la sociedad con la autoridad suprema.

Entonces convierten el Estado en un “pequeño dios” que se siente con derecho inalienable para dictar la manera de pensar, de sentir y de actuar de aquellos que caen bajo su poder. Ellos se deifican en el Estado y actúan a nombre de ese “pequeño dios”. Esa es la razón por la que persiguen a la Iglesia en la que ven un obstáculo a sus designios ya que ésta es portadora de Leyes del Creador. Los cristianos somos aquellos que hemos recibido de Dios la misión de ser sus testigos en medio de este mundo dominado por Satanás (1Jn 5,19). Eso nos dijo Jesús: Los mando como ovejas en medio de lobos (Mt 10,16). La historia de la Iglesia ha sido un permanente combate contra las tinieblas. “Seréis aborrecidos por todos a causa de mi Nombre (Mt 10,22). Antes, los enemigos de Jesucristo no tenían los medios de comunicación, ni las armas psicológicas, ni las estrategias para someter al mundo entero. Eran pequeños reyezuelos soportados por sus guardias pretorianas. Ahora es otra época. Los ideólogos ahora van “a por el mundo”. Se sienten capaces de dominar a la humanidad entera. Están unidos contra todo aquello que se oponga a sus ideas, tienen el poder político en sus manos, el poder mediático, el poder económico, el poder militar, el poder cultural y quién sabe cuántos más poderes.

A medida que pasen los tiempos se volverán tan poderosos que serán capaces de controlar nuestras vidas totalmente haciéndonos creer que seremos libres si nos unimos a ellos y colaboramos con ellos en su proyecto. Ellos buscan destruir la familia porque no pueden penetrar en la relación padres-hijos en la medida en que los padres son capaces de influir sobre la mente y el corazón de los hijos. En el interior de la familia los padres pueden enseñar a sus hijos el principal asiento de la libertad: la Fe y el Amor en Dios y a Dios. La familia, tal como la pide el evangelio, es la mayor garantía que tiene la humanidad para salvaguardar sus mayores valores, sobre todo la verdadera libertad para creer y amar a Dios. Por ese motivo la Virgen María da el mensaje de la Llama de Amor para que tengamos un instrumento de lucha contra la estrategia satánica de “arrastrar el mayor número de almas al infierno”. Las familias serán protegidas en la medida en que puedan cegar a Satanás en su interior. Los hombres, en su ceguera, creen que van a derrotar a Dios y lo van a sacar de su Creación. Piensan que pueden secuestrar nuestras almas pero no cuentan con la acción del Espíritu Santo que habita en el corazón de los justos y los fortalece y protege.


La Llama de Amor pide a todos los padres de familia que formen a sus hijos en la Fe católica, la Fe plena y auténtica. La Virgen María cuando es acogida en la familia va ejerciendo su maternidad espiritual de tal manera que consolida la identidad cristiana del hogar. Hoy lo que tenemos son infinidad de bautizados sin identidad cristiana porque la familia no está cumpliendo su misión de evangelizadora y catequizadora de los hijos. Esta situación anómala se puede revertir rápidamente si se instaura en el seno del hogar la auténtica oración en familia y se cumple con los mínimos requisitos: la vida familiar centrada en la eucaristía, la catequesis en el interior del hogar, el pastoreo permanente de los padres de familia sobre los hijos. Todos los proyectos antinaturales tienen los pies de barro. Podrán durar un cierto tiempo pero con el pasar de los años se desmoronan porque la naturaleza siempre permanece reclamando sus derechos. Los promotores de tantas aberraciones parecen triunfar pero tienen sus días contados si los cristianos tomamos en serio nuestra condición de testigos de Jesucristo.

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