LA ACCIÓN DE LUCIFER Y DE SATANÁS (1)

En el Diario Espiritual la Virgen sólo menciona a Satanás. No menciona otros nombres de demonios. Unas veces lo llama el “Maligno” y otra vez lo llama “el príncipe de las tinieblas”.  María dice: “Satanás quiere reinar en las familias”, “Satanás emprende una lucha tal contra los hombres como no la hubo nunca antes”. Isabel lo llama “el diablo”, “Satanás”, “el maligno”, “poder terrible y desconocido”. Decir Satanás o Lucifer, es lo mismo. En los exorcismos, cuando se le pregunta al Demonio su nombre, con frecuencia dice con una gran soberbia contenida: “¿cuál de mis nombres quieres que te diga? Tengo muchos nombres”. Es sin embargo importantísimo que comprendamos que cada uno de los nombres expresa cualidades propias cuando ese “poder terrible y desconocido” actúa bajo esa identidad.  Cuando se llama Lucifer actúa de una manera, cuando se llama Satanás, de otra,… siendo el mismo poder infernal. 

Los demonios son todos una misma cosa y al mismo tiempo son diferentes personalidades. Es un misterio que no podemos comprender con nuestra pequeña inteligencia. Los demonólogos tratan de dar explicaciones a este oscuro misterio. Por sabiduría cristiana no debemos exponernos con vana curiosidad a este reino de la iniquidad que persistentemente nos tienta para que entremos en conversación con él. Debemos huir de todo intento de utilizar para nuestro beneficio este mundo de las tinieblas: magia, brujería, adivinación, hechicería, maleficios, santería, vudú, espiritismo, astrología, yoga, tantrismo, tarot, iching, reiki, Nueva Era, ocultismo en general, sanación pránica, budismo, sectas satánicas, sectas luciferinas, sectas masónicas, etc. etc.  Todo eso es terriblemente pernicioso para nuestras almas y nuestros cuerpos, para nuestra generación y para los hijos, nietos, bisnietos, y más allá.  

La familia en general, pero de manera especial la familia cristiana y sobre todo católica debe estar totalmente limpia de cualquier dependencia y contacto con este mundo “de las tinieblas” que es opuesto y radicalmente enemigo de Dios y de  Jesucristo. Es importantísimo que captemos la acción de Lucifer y la de Satanás y la de los suyos, para poder defendernos de ellos y defender a nuestros hijos de estos entes super astutos y esencialmente malos, perversos hasta el extremo, mentirosos, falsarios, pervertidores del ser humano, engañadores y siempre dispuestos a dañarnos hasta donde les sea posible. De Lucifer podemos decir que es la soberbia en esencia. De Satanás que es la mentira personificada, la ambición de poder, la corrupción de las pasiones del hombre en lo más abyecto. 

Allí donde no ha sido aceptado y asimilado el mensaje de la Divina Revelación, el Santo Evangelio, estos entes maléficos actúan con impunidad y pervierten la mente y el corazón de los que se dejan sobornar por ellos. Los padres de familia están llamados a ser los guardianes de las almas de los suyos, especialmente de los niños y jóvenes, para prevenir que caigan en las trampas que inexorablemente los demonios pondrán. Trampas disfrazadas con apariencia de bien, de inocencia,  o de inocuidad, pero que tendrán su efecto pernicioso tarde o temprano en el alma, en el cuerpo, en la familia. 

El propósito de la Virgen María al obtener para la Iglesia la gracia de la Llama de Amor es abrirnos los ojos a nivel personal, familiar y eclesial. Ella quiere en primer lugar sacarnos del sopor indolente en que están los pastores y los fieles frente al enemigo astuto que está devastando la Iglesia y la humanidad entera; quiere iluminar nuestras mentes y llevarnos a la acción defensiva y ofensiva contra este mundo perverso que nos está envolviendo con su oscuridad. Quiere formar un ejército perfectamente entrenado y totalmente dedicado a combatir al enemigo maligno para que el Reino de su Hijo se convierta en una realidad en el interior de los corazones, de las familias y del mundo entero. 

Es necesario que acojamos la Llama de Amor como la luz poderosísima que Dios está dando a la Iglesia para estos últimos tiempos. No basta vivir la vida de cualquier manera, hay que vivirla con la sabiduría que viene de Dios. Lucifer nos propone su falsa sabiduría, la Virgen nos propone la Sabiduría de su Hijo. Satanás nos propone su falso poder y  el placer de las bajas pasiones, la Virgen nos ofrece  el poder de su Hijo crucificado y resucitado.  El mensaje de la Llama de Amor no se centra en el mundo demoníaco sino en Jesucristo y nos corresponde a nosotros conocerlo para entregarlo fielmente a nuestros familiares.

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