Tomen también el CASCO DE LA SALVACION (Ef 6.17)

LA ESTRATEGIA DE LA LLAMA DE AMOR.

En el combate los antiguos soldados iban protegidos por el escudo, pero éste no cubría la cabeza. Por ese motivo llevaban el yelmo o casco de metal que la resguardaba y mantenía a salvo. Tanto para los golpes de la espada como para los ataques con las flechas el yelmo representaba una importantísima protección. Aún hoy los soldados modernos llevan cascos porque la cabeza es lo más vulnerable y expuesto en el combate. 

Nuestra conducta depende en gran parte de las facultades del alma: inteligencia, memoria y voluntad. El objeto de la inteligencia y de la voluntad es la verdad y el bien. Una vez conocida la verdad entra en juego la voluntad para alcanzarla, para realizarla. La cabeza y el corazón están íntimamente unidos: inteligencia y voluntad.Por ese motivo debemos protegerlas de los insistentes ataques del enemigo maligno. 

El arma fundamental del Demonio, que es un espíritu maligno, es su capacidad de influir sobre nuestra facultad de conocer la verdad y sobre nuestros sentimientos. La estrategia del demonio para penetrar en nuestro corazón es el engaño. Siendo él constitucionalmente pura mentira y perversión, tratará de conducir nuestra inteligencia hacia la falsedad y nuestros sentimientos hacia la depresión y corrupción moral. La puerta de entrada del enemigo hacia nuestro interior es nuestra capacidad de razonar, de pensar, de imaginar, de fantasear, de ilusionar, de experimentar sentimientos. Si conocemos la Verdad y el Bien vamos por camino seguro porque toda persona busca la verdad y el bien y se adhiere a ellos.No buscamos el error, la mentira, el mal sino lo verdadero y lo que creemos que es bueno para nosotros o para los demás. 

El demonio no puede penetrar en la inteligencia y en el corazón y someterlo a su voluntad a no ser que la persona libremente le dé entrada. Génesis 3 nos describe la caída de Eva bajo el ataque de la Serpiente. Ésta despliega toda su astucia para convencer a la primera mujer de que Dios los engaña cuando les ordena que no coman del fruto del árbol. Eva sucumbe frente a la tentación por no haber cortado de tajo desde el primer instante los avances del enemigo. Ella le prestó atención, lo escucho, razonó a partir de las sugerencias engañosas del enemigo y sucumbió. 

”Pero temo que, así como la serpiente con su astucia engañó a Eva, las mentes de ustedes sean desviadas de la sencillez y pureza de la devoción a Cristo” (2 Co 11.3). Todos los seres humanos estamos al alcance de los ataques demoníacos contra la inteligencia y el corazón; no hay excepción. Corremos el peligro de sucumbir ante las insinuaciones persistentes de Satanás y de sus agentes cuando no discernimos el valor moral de las propuestas que recibimos. Es indispensable que nos defendamos poniéndonos el “yelmo de la salvación” para proteger nuestra inteligencia del error y el corazón de la corrupción moral. Si leemos con atención el Diario espiritual veremos cómo Satanás buscará de manera persistente confundir y engañar a Isabel a través de sugerencias auditivas, mentales, ideas obsesivas, pensamientos angustiantes, imaginaciones, recuerdos. etc. Se trata de verdaderas opresiones psicológicas que torturaban su alma llenándola de confusión y de miedo. Es tal la presión del ataque diabólico que llega un momento en el que la Sierva de Dios se siente como poseída. Toda esta presión la agota; ella oye la voz del demonio que la perturba constantemente para que lleve una vida mundana y abandone el proyecto de la Llama de Amor (DE 58-59). 

Una de esas terribles tentaciones es la del suicidio: ¡Quítate la vida! Le repite el maligno machaconamente… Isabel vive un verdadero martirio interior (DE88).
La defensa contra el enemigo es una reacción rápida contra los pensamientos, imaginaciones, emociones, recuerdos que intentan penetrar en la mente. Hay que bloquearlos con un acto de Fe que libere la inteligencia del error propuesto. Es tan importante estar bien instruido en la Doctrina de la Fe y Moral Católicas para no dejarse engañar por las sugerencias demoníacas. El primer ataque de Satanás va contra la existencia de Dios y nuestra amorosa sumisión a Él. Es la misma tentación que sufrió Eva. La autonomía respecto a Dios: serás como Dios. El ateísmo, el agnosticismo, la frialdad para con Dios, el rechazo a la iglesia, etc. constituyen el ataque más peligroso y de peores consecuencias porque tiene por objetivo privarnos de la ayuda del Cielo. No hay que escuchar, hablar, discutir, razonar con el demonio.La estrategia de la Llama de Amor para vencer a Satanás es dejarlo ciego. 

Desde que el Espíritu Santo nos hace ver que la propuesta es una tentación debemos rechazarlo decididamente y cerrar la puerta. Ante semejantes ataques la Virgen le dice a Isabel: “no tengas miedo al maligno que continuamente está rondando alrededor de ti. Yo lo he aplastado y no tienes que temer. Escóndete bajo mi manto y besa con frecuencia mi escapulario que llevas sobre ti. Te protejo de todo peligro espiritual” (DE 71). La jaculatoria: “derrama el efecto de gracia de tu Llama de Amor sobre toda la humanidad” es nuestra salvación porque con ella cortamos de un golpe las insinuaciones diabólicas. Cuando viene la tentación hay que repetir esta súplica insistente y perseverantemente hasta que el enemigo se vaya cegado por el poder de la jaculatoria. En esto consiste el servirse de la Llama de Amor.

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