CARTA No.329: ¿QUE HACER CUANDO LA FAMILIA ESTÁ ATACADA DE MANERA EXTRAORDINARIA POR ESPÍRITUS MALIGNOS?

Francisca, de Barranquilla, Colombia dice: Deme algunos consejos para orar por liberación con la Llama de Amor. Mi familia, mis hermanos y yo, y mis sobrinos estamos profundamente afectado y atacados por espíritus malignos. Especialmente las mujeres somos las víctimas. Llevamos años sufriendo fenómenos espirituales. Es una herencia ancestral. Mis antepasados y especialmente mi padre, practicaron mucho la visita a brujos. Aquí en la costa hay mucho de brujería, santería, vudú, etc.

 Respuesta: Lo que pasa a tu familia le pasa a muchas otras. Los ancestros practicaron hechicería y las generaciones siguientes experimentan las consecuencias. Es importantísimo comprender que Dios es “infinito amor misericordioso” y al mismo tiempo “justicia perfecta”. Dios perdona pero no deja impune el pecado (Ex 34,7). Si Él permite un mal, un pecado tan grande como la idolatría, la hechicería y todo lo referente al ocultismo es porque respeta la libertad de las personas, y en último término, porque su poder es capaz de sacar un bien del mal. Debemos arrepentirnos del pecado cometido, tenemos que ofrecer la sangre de Cristo en reparación por esas ofensas cometidas por los ancestros, podemos acercarnos a Dios con más amor. Todo lo que pasa a tu familia es en realidad un llamado que el Señor les hace a la santidad de vida. La intervención de los demonios, espíritus inmundos, hechiceros, y cualquier tipo de vejaciones que se experimentan en las personas individuales y en las familias puede convertirse en un camino de santificación. Dios, del mal, puede sacar un gran bien.

Ustedes no son culpables del pecado de sus padres pero sufren las consecuencias. Deben adquirir una profunda humildad para reconocer que sus ancestros, ofendieron a Dios con los actos de hechicería (Jer 14,20; Dan 9,9) y que eso debe ser “reparado”. Esa clase de pecado trae consecuencias muy dolorosas para los descendientes. El segundo paso es arrepentirse sinceramente de los pecados personales. El tercero es “confesar estos pecados” en el sacramento de la reconciliación, a los pies del sacerdote. La confesión frecuente es un instrumento de primer orden para el proceso de liberación. El cuarto paso es aceptar con fe, humildad y perseverancia las consecuencias dolorosas que el pecado trae consigo. El quinto paso es enfrentar a Satanás con todos los medios que la Iglesia nos da: la Palabra de Dios, los Sacramentos, los sacramentales, la oración, el ayuno, el auxilio de exorcistas. Santiago dice: “Sométanse pues a Dios, resistan al Diablo y él huirá de ustedes” (Sant 4,7). 

El mensaje de la Llama de Amor nos lleva a someternos a Dios por medio de un cambio total de vida y a resistir al Demonio. Hay dos tipos de ataques: los externos y los internos. Los ataques externos se refieren al ambiente físico que nos rodea: presencias que dan miedo, malos olores, frío, sombras que pasan o permanecen, golpes en el cuerpo, rasguños, ruidos, voces, visiones, cosas que se mueven, ruina económica, ambiente hostil, persecuciones, división, pleitos, etc.,etc. Los ataques internos se dirigen sobre todo a perturbar la inteligencia, la voluntad y la memoria para impedir a la persona pensar con claridad, distinguir el bien del mal, impedir la fe en Dios, la oración, etc. Crean rechazo intelectual a las verdades de Fe, a la Iglesia, a lo santo, etc. Promueven variados sentimientos negativos: angustia, depresión, miedo, tristeza, desesperación, obsesiones de suicidio, etc. para llevar a la persona a la muerte espiritual y física. Los ataques internos se dan también en cualquier parte del cuerpo: diversas enfermedades, dolores en el estómago, en el vientre, en la cabeza, en la espalda, columna vertebral, en los pies, brazos, manos, sordera espiritual y física. 

Pueden atacar los sentidos para producir alucinaciones, ceguera y sordera físicas, sensaciones de ahogamiento, de parálisis durante el sueño, etc. ¿Qué ayuda puede prestar la devoción a la Llama de Amor en estas circunstancias? Es necesario tomar con mucha seriedad lo que está afectando a tu familia. No es algo banal, es realmente importante. Todos deben unirse para colaborar en el proceso de liberación porque todos están afectados por las consecuencias de los pecados de los ancestros. Deben emprender juntos el camino de la santidad de vida y ayudarse mutuamente con la oración. El rosario de la Llama de Amor es indispensable; el uso permanente de la jaculatoria y de la oración que Jesús da a Isabel (que nuestros pies vayan juntos…) cegarán a los espíritus malignos. El programa de vida que propone el Diario Espiritual deben aplicarlo a la familia. Deben buscar ayuda en los sacerdotes que tienen el ministerio de liberación para que den seguimiento a todos los miembros. Sobre todo es necesario una gran constancia y perseverancia para mantener el combate siempre vivo y fuerte. No perder la esperanza. El Señor sabrá santificar la familia por medio de tanto sufrimiento.

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