CARTA No.323: NO SÉ CÓMO CONFESAR MIS PECADOS AL SACERDOTE

Francisco, de León, Nicaragua dice: Le confieso que no sé cómo confesarme. De niño hice mi primera comunión y hasta allí. Nunca más volví a comulgar ni a confesarme. Ahora que tengo treinta y cinco años y estoy volviendo de nuevo a la Iglesia veo que la gente se confiesa pero yo no sé cómo hacerlo. Me da vergüenza tener que decir mis pecados al sacerdote y la verdad es que no sé qué decirle. Quiero hacer bien mi cuaresma. 

Respuesta: Te felicito Francisco. ¡Magnífico! Lo más importante es que estás volviendo a la Iglesia después de haberla abandonado. El Señor está tocando tu corazón. Recibir el sacramento de la penitencia, también llamado “reconciliación” o “confesión de los pecados”, es algo muy bello y muy sencillo. Todos los sacramentos liberan y sanan pero la confesión es algo realmente maravilloso. Es el mismo Jesús quien te abraza, libera, sana, restaura y transforma tu vida. ¿Tendrías vergüenza de decir tus pecados a Jesús? El Señor ya los conoce. ¿No sabes qué decirle al sacerdote? Pues haz lo posible por recordar. Te recomiendo que te regales un tiempo de silencio y de soledad. Apártate del bullicio y toma en tu Biblia el salmo 50 (ó 51) que dice: “Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad; por tu inmensa compasión borra mi culpa…”, léelo varias veces, medítalo, deja que tu corazón hable con Dios. 

Reconoce que te has apartado del Señor. La confesión es tan importante que merece que la preparemos bien. Lo primordial es obtener la gracia del arrepentimiento. Que nuestro corazón se duela de haber ofendido a Dios. El pecado es realmente algo que hiere a nuestro Padre celestial, lo ofende, lo hace sufrir. Te recomiendo que leas y medites la parábola del “hijo pródigo”, en San Lucas 15,11-32. Es maravillosa. Hay otros textos bíblicos que te ayudarán a preparar tu corazón al arrepentimiento:por ejemplo, leer y meditar la pasión de Cristo, las bienaventuranzas, otros salmos, oír en YouTube las veinticuatro horas de la Pasión de Luisa Picarreta, etc. Sobre todo arrepiéntete de haber herido el Corazón de Jesús cada vez que te has apartado de los mandamientos de la Ley de Dios. Y ahora haz tu examen de conciencia. 

En Internet hay varios exámenes de conciencia que te pueden ayudar. Escribe en Google: exámenes de conciencia y te aparecerán varias listas de pecados según los mandamientos de la Ley de Dios. Trata de ir reconociendo tus pecados a media que lees esos exámenes de conciencia. Luego haces un acto de fe, creyendo que es al mismo Cristo ante quien te vas a humillar. El sacerdote es solamente un instrumento humilde y deficiente que representa a Jesús. Este acto de fe te valdrá muchas bendiciones. Y ahora con sencillez le dices tus pecados. El sacerdote te escuchará, te dará algún consejo y una penitencia. Después recitará sobre ti el acto de perdón o absolución. Regresas a tu lugar y das gracias a Dios por tan gran regalo y cumples tu penitencia. Tomas la firme decisión de apartarte para siempre de los pecados cometidos. Si te acercas a este sacramento con frecuencia en poco tiempo sabrás utilizarlo bien para tu crecimiento espiritual. Mucha gente no se confiesa porque ignora la gran maravilla del sacramento de la reconciliación. Si lo hicieran pronto quedarían liberados de las opresiones diabólicas.

Comparte la Llama de Amor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *