CARTA No.279: ¿QUÉ SIGNIFICA ABRIR PUERTAS A LOS DEMONIOS?

Josefa María, de Venezuela, pregunta. ¿Qué significa abrir puertas por las que los espíritus malignos entran en los seres humanos? 

Respuestas: La expresión abrir puertas la he oído muchas veces de parte de los mismos demonios. Cuando se da el caso, les pregunto: ¿Cómo entraste en esta persona? Algunos responden: ella abrió puertas. En realidad las puertas se abrieron desde que Adán y Eva pecaron. El libro de la Sabiduría nos dice que la muerte entró en el mundo por la envidia del Diablo (Sab 2,24). En Romanos 5,12 San Pablo nos dice que todos los hombres pecamos en Adán y que por el pecado de Adán entró la muerte en el mundo y que la humanidad entera cayó bajo el poder del pecado, es decir de Satanás. Jesús es nuestro Salvador, nuestro Redentor. Él es quien nos libera desde el momento en que nos adherimos a su Santísima Persona por la fe. Es Jesús quien cierra las puertas que el pecado ha abierto en nosotros.

El bautismo es el gran momento de nuestras vidas. Quien se abre totalmente a Jesucristo por la Fe queda inhabitado por el Espíritu Santo. Nos convertimos en templo de la Trinidad Santísima. Podemos ser fieles o infieles a nuestro bautismo. Adán y Eva vivían en gracia de Dios, eran santos, estaban en un mundo exento de pecado. Sin embargo la tentación de la serpiente suscitó en Eva la infidelidad hacia Dios. Después ella sedujo a su marido arrastrándolo a la ambición de ser independientes del Creador. Nosotros podemos ser infieles a los compromisos del bautismo porque Dios al perdonarnos el pecado original no nos quitó la concupiscencia, es decir, la atracción al mal. Las puertas a la acción de los demonios las abrimos cuando pecamos. Todos los pecados son nefastos pero hay algunos que lo son de manera superlativa.

En primer lugar tenemos todos los pecados que tienen relación con la magia, el esoterismo, la hechicería, el espiritismo, la adivinación, el ocultismo. Son pecados que ofenden directamente a Dios porque van contra el primer mandamiento. Los espíritus malignos entran dentro de las personas que se dedican a esto como profesión y también a los que acuden a ellos para obtener algún beneficio o encargar algún trabajo. Incluyo dentro de esta categoría de pecados todo lo que tiene relación con las religiones orientales. Especialmente hago notar que las diversas formas de yoga y prácticas de la Nueva Era son para muchas personas el camino de las opresiones diabólicas. Al orar por liberación en este campo los demonios fácilmente se hacen evidentes, hablan, se manifiestan.

Un segundo punto muy importante que facilita a los espíritus malignos actuar sobre las personas es el pecado del odio. Este pecado va unido a muchos otros, especialmente a resentimientos y acciones contra la caridad cristiana. Aquí es más difícil que los espíritus malignos se manifiesten abiertamente. Es una lista muy grande la de los pecados que se derivan del odio al prójimo. Abren puertas a infinidad de espíritus malignos que van destruyendo el amor en la familia.

Un tercer tipo de pecados que abren puertas a los demonios son los pecados de lujuria. Este es un campo muy grande porque cuando se tienen relaciones sexuales fuera de la santidad del matrimonio hay un trasiego de espíritus malignos. Pasan de un cuerpo al otro. Muchísimas personas están afectadas por los espíritus de lujuria porque han abierto puertas a estos pecados: fornicación, adulterio, homosexualidad, sodomía, pederastia, pornografía, deseos impuros, bestialidad, etc. etc.

En las oraciones de liberación nos encontramos con los demonios ocultos. Se esconden, son reacios a responder y revelar su nombre. Es el Señor el que nos ayuda, con la iluminación de su Espíritu Santo a detectar estas presencias del enemigo que producen en nosotros atracciones al pecado. ¿Cómo cerrar puertas? Renunciando al pecado, arrepintiéndonos de verdad, profundamente de todo aquello que ofende a Dios. El recurso constante a la oración y a los sacramentos es indispensable para que tengamos la fuerza para rechazar la tentación. La penitencia en forma de ayuno, de renuncias, de sacrificios ayuda muchísimo a cerrar las puertas. La gracia de la Llama de Amor es particularmente eficaz para protegernos de la invasión de los espíritus malignos. La Virgen nos ayuda a cerrar las puertas con su jaculatoria repetida constantemente, como respiración.

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