CARTA No.258: RECOMENDACIONES PARA ORAR CON LA LLAMA DE AMOR (10) 

 La gracia de la Llama de Amor es totalmente evangélica. Nace desde la raíz del anuncio del Reino de los Cielos. No es nada nuevo a pesar de que es una gracia nueva, única y extraordinaria entregada a la Iglesia de hoy.  Jesús y María recalcan que desde la encarnación del Verbo “nada comparable ha habido” a los efectos de la Llama de Amor. Se trata de una “gran efusión de gracias con que ahora (la Virgen) quiere inundar la Tierra”(DE 17-1-1964). Es el Hijo quien dice que “a la raíz del mal su Madre pone la “fuerza curativa de su bondad maternal”. La gran obra de la Madre de la Iglesia es la conversión “milagrosa” de “cada familia” que acoja su gracia de la Llama de Amor. “Ella quiere-dice Jesús- que cada familia sea un santuario, un lugar maravilloso donde en unión con ustedes obre sus milagros en el fondo de los corazones”. La Virgen pasando de corazón en corazón, pone en sus manos la Llama de Amor de su Corazón que por medio de sus oraciones acompañadas de sacrificios, cegará a Satanás que quiere reinar en las familias” (DE 17-1-64). 

Para comprender esto es importante estudiar la labor exorcística de los apóstoles y de los discípulos. Vayamos a San Lucas 10,17-24. Los setenta y dos discípulos regresan felices. Le dicen a Jesús: “Hasta los demonios se nos someten en tu Nombre”. Él les dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Miren, les he dado el poder de pisar sobre serpientes y escorpiones y sobre todo poder del enemigo, y nada les podrá hacer daño; pero no se alegren de que los espíritus se les sometan, alégrense de que sus nombres están inscritos en los cielos”. Seguidamente Jesús movido por el Espíritu Santo exulta de gozo y glorifica al Padre porque ha ocultado estas cosas a los sabios e inteligentes y las ha revelado a los humildes de corazón. Nadie conoce quién es el Hijo y nadie conoce al Padre sino aquel a quien Jesús se lo quiera revelar. La predicación del Reino de los Cielos somete a Satanás. 

La gracia de la Llama de Amor es JESÚS. Es el Padre quien lo revela a los “humildes de corazón”. El Padre ha puesto TODO en las manos del Hijo. Cuando los discípulos someten a Satanás lo hacen por el poder del Hijo que actúa en ellos. Ese reino de los cielos debe llega a “cada familia”. La Llama de Amor es también una gracia mariana. Brota del seno de María, por voluntad del Padre. Nadie conoce al Hijo sino la Madre y aquellos a quienes la Madre se los quiera revelar. Para que el Hijo sea acogido en cada familia, es decir, que el Reino de los Cielos llegue a cada hogar, es preciso que el reino de Satanás en ese hogar sea destruido. Es en este punto preciso en donde la acción de la Virgen María es decisiva para el mundo de hoy. Por voluntad de Dios, ¡en este hoy de los últimos tiempos!, la Virgen es el instrumento del Hijo para  hacer caer a Satanás como un rayo. Se trata de un designio divino proclamado por el mensaje de Fátima: ¡Mi Inmaculado Corazón triunfará!  La conversión de cada corazón a Jesucristo en el seno de cada familia es el milagro de la Llama de Amor. 

Jesús nos dice que su Madre, “pasando de corazón en corazón, pone en sus manos la Llama de Amor de su Corazón (es decir a su propio Hijo)”. Solamente conoce al Hijo aquel a quien la Madre se lo quiera revelar. Solamente ha entrado en el “Reino de los Cielos” aquel que “conoce a Jesucristo”, es decir: que cree en Cristo, que lo ha acogido humildemente, que se ha sometido a Cristo Jesús. El mal que aqueja a infinidad de familias cristianas es el “desconocimiento de Jesucristo”. Se dicen cristianas pero no lo son. Jesucristo no reina en ellas. No es el Señor de sus vidas. Han oído el Evangelio, han recibido los sacramentos, hacen devociones, pero la realidad triste es que la “carne” (Gal 5,16-21) reina en ellas y no producen los frutos del Espíritu (Gal 5,22-26). La Llama de amor “ciega al Demonio”. En ese tremendo combate entre la carne y el Espíritu la acción de María es decisiva. Al invocarla “como una respiración” el poder del Espíritu Santo llega a las almas por la poderosa intercesión de la Madre de Cristo y el Demonio es vencido. Los cristianos somos luz del mundo y sal de la tierra. Estamos llamados al “martirio” (mártir significa testigo) en un combate que será cada día más doloroso porque los hijos de este mundo, que están al servicio de Satanás, tienen aparentemente el poder de los bienes temporales. Para comprender la gracia de la Llama de Amor debemos con un corazón de niño, humilde, (Lc 10,21) pedirla. La Virgen es la que nos hace conocer la Llama de Amor que es su Hijo Jesucristo.

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