CARTA No.44 : ¿Qué es la hora de reparación en familia?

La Sra Francisca, de México pregunta: ¿Qué es la hora de reparación en familia?

Respuesta: En el Diario Espiritual, en la fecha de 13 de Abril de 1962, hay un párrafo que dice. “La primera petición de la Madre de Dios: <Te pido hija mía, que los jueves y viernes ofrezcas a mi Hijo Santísimo una reparación muy especial. La manera de hacerla es la HORA SANTA DE REPARACIÓN EN LA FAMILIA. Esta hora que pasarán en familia haciendo reparación comiéncenla con lectura espiritual y continúen con el rezo del Santo Rosario u otras oraciones en ambiente lleno de recogimiento y fervor. Háganlo por lo menos entre dos o tres porque donde dos o tres se reúnen allí está mi Hijo. Al comenzar santígüense cinco veces y mientras lo hacen ofrézcanse por medio de las Llagas de mi Santo Hijo al Eterno Padre. Hagan lo mismo al terminar. Santígüense de esta manera también al levantarse y al acostarse y aún durante el día porque eso les acercará por medio de mi Hijo Santísimo al Eterno Padre y su corazón se llenará de gracias (DE13-4-1962).


Este párrafo deberíamos meditarlo profundamente porque encierra grandes enseñanzas. Lo primero que pide la Virgen después de revelar su Llama de Amor es que la familia se reúna por lo menos dos días a la semana: Jueves y Viernes con la finalidad de “reparar” (sus propios pecados y los del mundo entero). Escoge dos días emblemáticos: Jueves dedicado a honrar la Institución de la Sagrada Eucaristía adorando a Jesús Sacramentado y Viernes dedicado a la adoración a Jesucristo crucificado y a la penitencia. Ella los define como días de “reparación”. Adoración reparadora. Ella habla de “una hora” sin definir el tiempo en minutos. Podrá ser de sesenta minutos, más o menos. Es una reunión de oración en familia a la cual deben asistir “por lo menos dos o tres” miembros. Nuestra Señora es realista. Tal vez no todos puedan asistir por las múltiples obligaciones que tienen los miembros del hogar. Ella nos refiere a la enseñanza bíblica: «Les aseguro también que si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.» (Mt 18:19–21). Nos recuerda el poder de la oración: cuando la familia se une para pedir algo en el Nombre de Jesús, el Padre lo concede.

Hay una referencia directa a las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo. “Santígüese cinco veces y mientras lo hacen “ofrézcanse” por medio de las Llagas de mi Santo Hijo al Eterno Padre. Pide que nos santigüemos cinco veces al levantarnos al acostarnos y aún durante el día para acercarnos al Eterno Padre y que nuestro corazón se “llene de gracias”. La Llama de Amor la obtiene María Santísima del Padre Eterno por medio de las Llagas de su Hijo. La familia debe “ofrecerse” al Padre Eterno como víctima en reparación por los pecados. Todo bautizado es una víctima unida a Jesucristo por los pecados del mundo. Santiguarse es cubrirse con la Sangre de Cristo, nuestra principal protección contra los espíritus malignos. El clima de esta hora de reparación debe estar “lleno de recogimiento y fervor”. No pide un clima de cantos y aplausos al estilo carismático. Se debe comenzar con “lectura espiritual”. ¿Qué mejor lectura espiritual que la Palabra de Dios? Probablemente se refiere a la “lectio divina” o meditación de un texto bíblico. Pide el rezo del Santo Rosario u otras oraciones. Al estudiar este texto debemos comprender que para el Corazón Inmaculado de María el primer paso para obtener las gracias de su Llama de Amor es la oración en familia. Por lo menos dos días dedicados a la adoración reparadora, y mejor aún, el rezo y meditación diaria del Santo Rosario. Esta primera reunión familiar de oración reparadora es como el inicio del proceso de establecimiento de la Llama de Amor en la familia.

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