CARTA No.317: LA INTIMIDAD CON JESÚS ES EL PRINCIPAL APORTE DE LA LLAMA DE AMOR A LOS SACERDOTES.

Mi hermano sacerdote pregunta: ¿Cuál es el principal aporte de la Llama de Amor a los sacerdotes?

Respuesta: Es difícil responder a esta pregunta porque son tantos los beneficios que la Llama de Amor aporta a la vida sacerdotal que no sabría cuál es el más importante. Sin embargo podríamos señalar como uno de los más significativos la especial intervención de María en las almas de los sacerdotes. La Virgen lleva a los consagrados a vivir en plenitud su sacerdocio y compromisos de la Vida Religiosa. El principal reproche que el Señor y su Madre Santísima hacen en el Diario Espiritual a los sacerdotes y consagrados es su falta de “intimidad” con Jesús. Dios pide a sus criaturas que le den amor. Jesús es Dios y es hombre. Como Dios y como hombre Jesús quiere de todos nosotros solamente una cosa: que lo amemos. El hilo conductor que enlaza todos los párrafos del Diario Espiritual es la “necesidad de ser amado y de amar”. Parece insólito que Dios tenga necesidad de que lo amemos. Sin embargo así es. Nosotros, en cuanto seres humanos, tenemos exactamente esa imperiosa necesidad de amar y de que nos amen. Es la necesidad básica del hombre, más que la comida. Dios, que es amor, nos hizo a su imagen y semejanza. El sacerdote es “otro Cristo”. Es en cierta medida “esposo de la Iglesia” porque Cristo es el Esposo. También el sacerdote está llamado a entregarse a la Iglesia como Jesús se entregó a ella en la Cruz. (Ef 5,21-33). 

Si todo ser humano está llamado a la intimidad con su Creador, el sacerdote de Cristo con muchísima mayor razón. Jesús nos lleva al Padre en el Espíritu. La gran tentación del sacerdote es la de convertirse en un frío “funcionario” de la Iglesia. La de “hacer carrera”. Es la misma tentación de todos aquellos que “sirven a la religión” y terminan “sirviéndose” de la religión. Los Sumos Sacerdotes, los escribas, los miembros del Sanedrín eran verdaderos funcionarios. No vivían en intimidad con el Señor; no lo reconocieron en Jesús. El sacerdote que no vive en unión con Jesús termina por convertirse en un funcionario que soporta el cansancio del ministerio y termina por arrastrarlo o dejarlo. Desde el inicio del Diario Jesús le pide a Isabel su corazón, su voluntad, que “renuncie a sí misma”, a sus intereses egocéntricos. Le dice quiero que “te entregues a Mí con absoluta confianza”. Satanás, por el contrario, le dice: “realízate a ti misma”. Isabel luchará constantemente contra las ofertas mundanas de Satanás. Lo más difícil para la sierva de Dios será ir acogiendo día a día la voluntad de Jesús que la lleva a la humillación, al sufrimiento, a la renuncia de todos los placeres, al despojamiento de sus ambiciones humanas, a la cruz. El “consagrado funcionario” que se contenta con realizar actividades religiosas termina decepcionándose de su vocación. Igualmente, el cristiano “funcionario” que se contenta con “cumplir obligaciones religiosas”. En vez de construir Iglesia, la destruye porque su corazón está lejos de Jesús. 

Un marido puede convertirse en un esposo “funcionario” que cumple externamente sus obligaciones matrimoniales. Un padre puede ser un excelente “proveedor” y “cumplir con sus hijos las obligaciones económicas pero si no vive en amorosa intimidad con su esposa e hijos fracasa en su vocación. La Llama de Amor es una escuela de vida espiritual en la que la Maestra hace milagros en el corazón de sus discípulos. En particular lleva a los sacerdotes a amar a su Hijo de manera integral. No sólo con el cumplimiento de las obligaciones propias del ministerio sino sobre todo renovando en el sacerdote la amorosa intimidad con Jesucristo vivo. La Virgen María ejerce su maternidad espiritual sobre todo con los sacerdotes. Es en el corazón de sus hijos predilectos que Ella realiza los más grandes milagros. Los sana, los restaura, los forma, los reconforta, los protege contra el enemigo, y los convierte en sus mejores instrumentos para enfrentar a Satanás. En estos últimos sesenta años la Iglesia ha vivido de manera lacerante la tremenda crisis de los consagrados. Jesús dice que esta crisis no es de origen natural, sino que es un auténtico ataque demoníaco lanzado por Satanás contra los pastores de la Iglesia. Por ese motivo María pone en sus manos el nuevo instrumento para derrotar los planes del Maligno. La Llama de Amor es el regalo más grande que María da en estos tiempos a los sacerdotes y consagrados para que sobrepasen los infinitos ataques del Maligno. María renovará los seminarios, las parroquias, los corazones de los servidores de la Iglesia con su Llama de Amor.

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