LA HUMILDAD EL ARMA QUE VENCE A SATANÁS

La estrategia de Dios para vencer la soberbia de Satanás es la humildad del corazón. Es notorio que el Señor siempre escoge a personas humildes, débiles e imperfectas como los portadores de sus mensajes. La Escritura dice que Moisés era el “más humilde de los hombres del mundo” (Núm 12,3).  Jesús proclama: “Aprendan de Mí que soy manso y humilde de corazón” (Mt 11,29). Los grandes mensajes marianos de todos los tiempos nos vienen por medio de muy humildes instrumentos (Santa Bernardita, Santos Francisco y Jacinta, Sor Lucía, etc…). En  el caso de la Llama de Amor, por medio de la humilde Isabel Kindelmann. El ejemplo por excelencia, la Virgen María:  “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38). Si la persona es orgullosa, el Señor la humilla y rebaja hasta convertirla en un instrumento idóneo. Es el caso de San Pablo que fue derribado por tierra y humillado (He 22,8). Llegó a ser el más gran evangelizador de todos los tiempos y el más humilde.

En todo el Diario Espiritual encontramos que Jesús y María exigen de Isabel la más profunda humildad. Debe desprenderse de ella misma: “¡renuncia totalmente a ti misma!”  “Así tienes que vivir de hoy en adelante en la más grande humillación”, “Acepta todo lo que te va a venir todavía”. Isabel era pobre y venía de una familia humilde, pero tenía un carácter marcado por la voluntad propia. Desde niña fue independiente y voluntariosa, acostumbrada a enfrentar sola las más grandes dificultades con entereza. El Señor tuvo que enseñarle a renunciar a su propia voluntad y a abandonarse en Sus manos. “Te repito de nuevo, hijita mía, necesitas cambiar para que seas como Yo te quiero. ¡Acude a mi Madre, Ella te ayudará!” (DE 8-4-1962). En una ocasión se había preparado muy bien para hablar de la Llama de Amor. Llegado el momento se le quedó la mente en blanco y no pudo explicar lo que era  esta gracia. La Virgen le dijo: Soy Yo la que no te permití hablar. Solamente Yo enciendo en los corazones la Llama de Amor. Nuestra Señora dice que su gracia no hará ruido, sino que se irá extendiendo suavemente, discretamente, en la Iglesia. 

María se sirve de las personas más humildes, más sencillas, más pobres para extender su Llama de Amor. Más aún hace notar que aquellos que la propaguen serán perseguidos y atacados: “Precisamente a través de tu pequeñez, incapacidad y humildad va a ponerse en marcha mi Llama de Amor, mansamente, sin ninguna violencia. Por eso ten cuidado y guárdate en escondida humildad. Tendrás que vivir en continuas humillaciones externas e internas, porque sólo así puedo guardarte para entregar a través de ti mi Llama de Amor” (DE 15-9-1962).  “Quiero que no sólo conozcan mi Nombre, sino también la Llama de Amor de mi Corazón maternal que late por ustedes. Y te he confiado a ti el dar a conocer este amor inflamado. Por eso debes ser muy humilde. …No creas jamás que eres algo; considérate a ti misma como nada, sea tu principal preocupación” (DE 20-9-1962). Esta enseñanza es de capital importancia tanto en el apostolado de transmitir la Llama de Amor como en el combate espiritual contra Satanás y los suyos. 

Todos somos aptos para evangelizar encendiendo los corazones con la Llama de Amor. No podemos evadir la responsabilidad del llamado diciendo que somos muy débiles o incapaces. Es con los débiles, ignorantes y pobres, que la Virgen trabaja. No somos nosotros los que enfrentamos a Satanás. Es Ella la que lo enfrenta y derrota.  Por esta razón la familia debe orar con gran intensidad en medio de los problemas que el Demonio suscita para obtener “el efecto de gracia de la Llama de Amor”. Al orar nos despojamos del orgullo, de la arrogancia, de la seguridad en nosotros mismos, y permitimos a la Santísima Virgen tomar la iniciativa del combate y llevarlo hasta su plenitud dentro de los designios de Dios. No somos nosotros los que cegamos, quebrantamos, sometemos y expulsamos al Demonio. Es Jesucristo quien lo hace. “Pondré enemistad entre ti y la Mujer, entre su Descendencia y la tuya” (Gen 3,15). Jesús aplasta la cabeza de Satanás. Él es la descendencia de la Virgen. Solamente la gracia de un corazón humilde nos capacita para renunciar a nuestra propia inteligencia y voluntad para dejar actuar a la Madre de Dios en el interior del hogar. Ella es la Madre, Ella es la que dirige cada hogar católico en la medida en que se lo permitimos.

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Un comentario

  • Isabel Cristina Ramos Medina de Marcilla

    » Hagase en mi tu Voluntad «,
    Mis Oraciones por mi Familia, y las necesidades del mundo entero.
    Madre Santisima, Madre del Hijo de Dios, Esposa del Espiritu Santo, ven a mi humilde Hogar, quedate con nosotros, tu interseccion para que seamos nuevas creaturas. Llenanos de tu Santo Espiritu, y limpia sana nuestros corazones, renuevanos en el Amor.
    Te ofrecemos todas nuestras miserias, para que tu la conviertas en Misericordia. Tu Hija Isabel, esposo, hijos, y nieto deseamos nos limpies de todo pecado, de alma , mente y corazón.
    Gracias ❤️, Llama de Amor por tu Inmaculado Corazón, Maria Madre de Dios,
    tengas a bien librarnos esta batalla contra el enemigo, el demonio , que tiene atrapado algunos en este Hogar.

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