EL GRAN LLAMADO DE MARÍA SANTÍSIMA A LAS FAMILIAS (1)

Los cristianos somos sal de la tierra y luz del mundo. Si la sal se vuelve insípida de nada sirve y se la arroja a la calle para que la pisen los hombres; si la luz se vuelve oscuridad, traiciona su esencia y en vez de conducir por el camino recto nos precipita en los abismos. Dios llama a los padres y madres de familia a ser “sal y luz” de sus hogares.

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