¿ES LA LLAMA DE AMOR “LIBERADORA”?

La respuesta es SÍ, ¡por supuesto!  Es eminentemente liberadora. Más aún, es el instrumento por excelencia para instaurar en la Iglesia y en el mundo el Reino del Inmaculado Corazón de María. No es una “oración de liberación” como las que encontramos muy numerosas en los devocionarios y en libros dedicados al tema del combate espiritual. Es mucho más que una “oración”. Es la gracia dada por el Padre Eterno a la Iglesia para vencer definitivamente a Satanás en su loco designio de instaurar el reino de las tinieblas en las personas individuales, en las familias, en la Iglesia y en el mundo.

Se trata de una Gracia Integral, extraordinaria, única y puntual para este momento de gran desasosiego espiritual que vive la Iglesia y la humanidad. Es una gracia obtenida por la poderosísima intercesión de María Santísima y que nunca antes había sido dada a la Iglesia. El motivo que toca el Corazón del Padre, de la Trinidad Santísima, para otorgarla es el ofrecimiento que de las llagas de Nuestro Señor Jesucristo le hace  el Inmaculado Corazón de María como reparación de los pecados cometidos por la humanidad. 

La diferencia entre las oraciones de liberación y la Llama de Amor

La creación entera experimenta el odio implacable de Satanás. Todos los seres, sin más excepción que la Inmaculada siempre Virgen María, somos víctimas  del odio demoníaco.  Sobre todo el hombre creado a imagen de Dios. Llega un momento en que cada ser humano se hace consciente del agobio producido por los “espíritus infernales” y busca desesperadamente instrumentos de liberación que le devuelvan la anhelada paz interior o la felicidad perdida. La historia de las religiones nos presenta una larga lista de instrumentos fabricados por la angustia de los hombres ante el dolor y la muerte.

Los cristianos, por la divina revelación, podemos fácilmente discernir que el sufrimiento en sus diversas formas, es fruto de Satanás. El libro de la Sabiduría nos lo dice: por la envidia del Diablo entró la muerte en el mundo. Si hubiésemos sido fieles al plan de la Redención acogiendo a Jesucristo los intentos del Demonio por reinar en el universo habrían fracasado. Dicho de otra manera: en la medida en que Cristo reina en nuestros corazones Satanás carece de poder sobre nosotros. Las diversas y numerosísimas oraciones de liberación constituyen un magnífico arsenal de pequeños instrumentos para defendernos del maligno.

La Llama de Amor no es un pequeño instrumento que podemos usar cuando nos sentimos agobiados por los síntomas de la presencia de espíritus malignos. La gracia que la Santísima Virgen María nos da es UN ESTILO DE VIDA, que engloba de manera integral todos los instrumentos de liberación y les da sentido.    Cuando hablamos de estilo de vida nos estamos refiriendo no a algo diferente de lo que la Iglesia nos ha dado, sino a asumir bajo la dirección del Inmaculado Corazón de María nuestro deber fundamental de cristianos: la salvación y santificación de nuestras almas. Las oraciones de liberación son como gotas de agua que forman parte de un poderoso torrente que es la acción del Inmaculado Corazón de María en el corazón de todos y cada uno de sus hijos. La Llama de Amor es el mismo Jesucristo reinando en nuestra vida por la acción de la maternidad espiritual de María Santísima.

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