CARTA No.286: PROGRAMA DEL DÍA SABADO

Para el día Sábado Jesús dice a Isabel: “Día de nuestra Madre.  En este día venérala a Ella de un modo especial, con particular delicadeza. Ella, bien lo sabes, es la Madre de las gracias, desea que la veneren en la tierra como la veneran en el Cielo la multitud de ángeles y santos. Pide para los sacerdotes que estén agonizando la gracia de la buena muerte. Ofrece a esta intención cada instante del día. ¿Sabes qué gran premio recibirás por eso? En el cielo las almas sacerdotales intercederán por ti y la Santísima Virgen también esperará tu alma en la hora de tu muerte. La vigilia nocturna ofrécela a este fin”.  Tradicionalmente los católicos y ortodoxos hemos dedicado el día sábado a honrar la “soledad de la Santísima Virgen” uniéndonos a su dolor. Según la tradición Nuestra Señora pasa la noche del viernes santo, el día sábado entero y los albores del domingo en soledad y silenciosa adoración, sumergida en la pasión de su Hijo. Jesús ratifica esta piadosa costumbre de la Iglesia que se reúne en torno a la Madre Dolorosa y la acompaña participando en sus sufrimientos. Es significativo que Jesús nos pida que veneremos a su Madre “de un modo especial y con particular delicadeza”. Nos pone como ejemplo a los ángeles y santos que en el Cielo la veneran con la perfección que Ella merece.

Jesús llama a María: “Madre de las gracias”, como para recordarnos que si queremos obtener algo de su parte debemos ir a los pies de su propia Madre para pedirlo.  Se proclama aquí la “Mediación de María Santísima” en la economía de las gracias. Dios quiso darnos a su Hijo por medio de una Mujer. Siendo Jesús la “Gracia” por excelencia del Padre hacia el mundo, María es la que con su Fiat se convierte en la portadora de las gracias que emanan de su Hijo Jesús. Los pastorcitos y los Reyes Magos encontraron al niño Jesús en los brazos de su Madre. Todos los cristianos estamos invitados a amar y a venerar de manera especial a la Madre del Salvador. En el Diario Espiritual Jesús nos dice que cuando la Llama de Amor se extienda  su Madre será venerada como nunca antes en la Historia de la Iglesia. La Llama de Amor es la gracia de los últimos tiempos. En este mensaje se pone en evidencia el grandioso papel que por vocación divina la Madre del Salvador está desempeñando en la lucha apocalíptica contra los poderes del infierno. Satanás será derrotado y precipitado en el abismo de fuego por la descendencia de la Mujer.  La Devoción al Inmaculado Corazón de María con su Llama de Amor es el instrumento de Jesucristo para humillar al Dragón infernal. 

La figura de María, con su humildad y debilidad de criatura inmaculada, es la que más humilla la soberbia del mundo de las tinieblas. Lo reduce a la impotencia cegándolo y sometiéndolo al poder de Jesucristo. Las palabras de Jesús a Isabel para el día sábado son un llamado del Señor para que toda la Iglesia se renueve en el amor “delicado” a la Virgen María, su Madre. En este día la intención fundamental son los “sacerdotes agonizantes”. Todo el tiempo Isabel debe ofrecer sus acciones para obtenerles una buena muerte. Para todos los hijos de Dios la muerte representa el momento más oscuro y dolorosamente impresionante de la existencia. Necesitamos ayuda especial en ese momento en que se desarrolla el combate más extremo entre el alma y Satanás. Los sacerdotes son atacados con mayor violencia por los demonios y necesitan mayor auxilio espiritual. Por ese motivo Jesús pide a todos los miembros de la Iglesia que oren para que sus sacerdotes tengan la gracia de  “una buena muerte”. Esa gracia suprema la obtenemos por la poderosa intercesión del Inmaculado Corazón de María a través de la devoción a su Llama de Amor. Ya Jesús y María la ofrecen a quienes viven los nueve primeros viernes  y los cinco primeros sábados de mes.

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