ES NECESARIO CREER Y AMAR A MARÍA SANTÍSIMA

Para poder recibir y comprender la gracia de la Llama de Amor es necesario creer y amar a María Santísima. Cuando en los corazones de los bautizados el amor a la Virgen se asienta solamente sobre sentimientos y emociones se corre el peligro de quedarse en la periferia de la Devoción. El Magisterio de la Iglesia nos invita a profundizar en el Dogma para que nuestra piedad en general y de manera particular la piedad mariana tenga suficientes bases doctrinales y produzca autenticos frutos de santidad. La inmensa mayoria de los católicos nos beneficiamos de un sustrato espiritual y practici que se ha ido formando a través de los siglos al que podemos llamar “ piedad popular “. Lo hemos recibido en el seno de nuestras familias y del ambiente en el que nos hemos desarrollado y hemos vivido. Cada época y cada lugar geográfico genera una piedad popular característica, más o menos rica, mas o menos apegada a la Tradición de la Iglesia, más o menos fiel a las enseñanzas del Magisterio. 

En el documento titulado “ DIRECTORIO SOBRE LA PIEDAD POPULAR Y LA LITURGIA” Principiod y orientaciones (Año 2002) la Congregación para el Culto Divino y la disciplina de los Sacramentos nos da la enseñanza oficial de la Iglesia para que la piedad popular y nuestra devoción a la Madre de Dios sean auténticamente católicas. Por otro lado el Concilio Vaticano II, en el cap. VII de la Lumen Gentium, y los Papas en sus numerosos documentos marianos (p. ej. Marialis cultus, Redemptoris Mater, etc.) nos dan las pautas para educar a nuestros hijos en la Verdadera devoción a María. Isabel Kindelmann fue escogida por el Señor para llevar adelante una misión de capital importancia para la renovación de la vida espiritual de las familias de nuestro tiempo. De niña sufrió mucho. Su familia era muy pobre. Cuando tenía cuatro años murió su padre José Szantó, quien era de religión protestante. Por su frágil salud, Isabel después de la muerte de su padre, va a vivir con sus abuelos maternos (1917 a 1919), en el campo. La piedad mariana de la abuelita, muy devota de la Virgen María, la marca y deja en ella recuerdos imborrables.

En 1924, después de una dolorosa y larga enfermedad, muere su madre, cuyo nombre era Ersébet Meszaros. Isabel tenia once años. Sus doce hermanitos habian ya fallecido por diverdas causas. Después, hasta los 16 años, cuando contrae matrimonio, su vida continúa siendo una cadena de gran pobreza y sufrimientis. Su matrimonio providencial con Karol Kindelmann, que le lleveba 30 años, le da por fin estabilidad económica. No será por mucho tiempo. Su esposo muere n 1946. Isabel queda viuda con seis hijos pequeños. Tiene 33 años. Recomienza para Isabel una terrible lucha de sobrevivencia en medio de una sociedad marcada por las consecuencias de la II guerra mundial y el domininio comunista en Hungría. Jesús le dice: “Como eras huérfana, el hogar que tú formaste por el matrimonio era el sitio donde tenía que prepararse tu alma para tu gran vocación que sólo pudo madurar en el santuario familiar. Yo sé conozco tus cualidadespor eso mi divina Providencia premeditadamente ordenó todo para hacerte apta para todo aquello que a través de ti quiero comunicar al mundo” (p 212)… Habla Jesús del Santuario Familiar y de su gran importancia para el encuentro de las almas con Dios.

Después de María diciendo: “… Mi Madre querida me obliga a esto (a bendecir a los padres de familia). Es su poderosa intercesión que alcanzó de MÍ para las familias, esta gran efusión de gracias con que ahora quiere inundar la tierra. Como Ella dijo: Nada comparable a esto ha habido desde que el Verbo se encarnó. Pone a la raiz del mal la fuerza curativa de su bondad maternal. No quiso hacer un milagro público como ocurre en los grandes santuarios que suscitan admiración que tienen fama mundial. Ella quiere que cada familia sea un santuario, un lugar maravilloso donde en unión con ustedes obra sus milagros en el fondi de los corazones. Pasando de Corazón  en Corazón, pone en sus mano la Llama de Amor de su Corazón que por medio de sus oraciones acompañadas de sacrificios, cegará a Satanás que quiere reinar en las familia”. (p 213)

A la raíz del malque azota a las familias la Virgen pone LA FUERZA CURATIVA DE SU BONDAD MATERNAL. Ella comienza a desplegar un “esfuerzo inmenso para cegar a Satanás”; en unión íntima con los padres de familia, por medio de sus oraciones y sacrificios, la Llama de Amor vencerá al maligno. Para poner en práctica esta invitación de María Santísima los padres de familia necesariamente deben renovarse en un amor auténtico a la Virgen y en una grandísima confianza en su podero intercesión. Si los padres de familia no tienen fe viva en el poder de la Madre de Nuestro Señor Jesucristo, el efecto de gracia de la Llama de Amor no producira en los hogares todos sus  frutos de liberación.

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