LOS JÓVENES Y EL DIABLO

¡En el nombre de Jesucristo, Hijo de Dios vivo, te ordeno, espíritu inmundo, dí tu nombre!. La muchacha, dieciséis años, está inconsciente, con la cabeza inclinada sobre el pecho. De su boca salen gruñidos, murmullos, frases ininteligibles. El espíritu inmundo se resiste. No quiere revelar su identidad. Tras una docena de mandatos, comienza a decir con lengua arrastrada como de borracho….”Andreíta”, “An- dre-i..i..ta”. ¿Por qué estás en esta hija de Dios?….”porque ella me llamó”… ¿Para qué estás en ella?..”Para destruirla…” El padre de la joven ha venido con ella. La sostiene por detrás poniendo las manos sobre los hombros de su hija, sorprendido por lo que ve. A medida que avanza el exorcismo la muchacha va vomitando, echando baba por su boca, sacudiéndose, gritando. Durante cierto tiempo el padre ha visto los cambios de conducta que se iban dando en su hija. De ser una niña dulce, amorosa, piadosa, se convirtió en una muchacha problema. Se volvió rebelde, violenta, su conducta cambió. Tanto le preocupó que recurrió al párroco y éste lo remitió al exorcista.

Julissa, llamémosla así, es uno de los muchos adolescentes que ha quedado poseso por incursionar en el ocultismo. En su caso fue el “inocente juego” Andreíta, Andreíta. iMuchos adolescentes, están entrando en páginas web dedicadas a Satanás y sus ángeles caídos. Algunos por simple curiosidad,”por jugar”, a ver qué pasa. Otros impulsados por una morbosa atracción a lo “oculto”, a lo “mágico”, a lo diabólico. El hecho es que un buen número de niños, adolescentes y jóvenes ingenuamente se están metiendo en la boca del lobo. Comienzan con la invocación de los “espíritus”: juegos espiritistas en los que se invoca a un “espiritu”. No se imaginan siquiera lo que les vendrá después de incursionar en el terreno de lo “demoníaco”.Los más osados se convierten en apóstoles de este viejo falso evangelio. Invitan a los demás a jugar la ouija, el panchito-panchito, Andreíta-Andreíta, …y cosas mucho peores: el círculo mágico, la invocación del demonio , la confección de hechizos, la participación en una escuela de brujería virtual, y hasta a ofrecer sacrificios de animales a Satanás y todavía a cosas más horribles. Ni los jóvenes, y mucho menos los padres de familia se dan cuenta de la gravedad del problema. Estos últimos creen que se trata de “cosas de chavalos”.

El contacto con lo diabólico abre las puertas a un mundo insospechado que termina por succionar a la víctima. Los papás notan los cambios que para mal se dan en sus hijos pero no disciernen su verdadero origen ni valoran la trascendencia. Es frecuente que los que se acercan a este mundo de lo oculto se vuelvan violentos, desobedientes, arrogantes, se aíslen y encierren en sí mismos. Se vuelvan fríos para con Dios, dejen de participar en la vida sacramental de la confesión y eucaristía, y abandonen toda práctica religiosa. No les guste más orar ni rezar el rosario, pierdan la confianza con los padres, rompan la paz y la unidad de la familia con su conducta, frecuenten amistades sospechosas, se abran a vicios tales como el alcoholismo, experiencias afectivas y sexuales perniciosas, se obsesionen por las zonas obscuras de la internet. Unos se vuelven fanáticos de la música satánica del rock pesado. Otros padecen insomnio, bajo rendimiento escolar. Pueden ser víctimas de experiencias extrasensoriales o paranormales: ven sombras, sienten que los tocan mientras duermen, oyen voces, los paralizan durante el sueño, les aprietan el cuello, tratan de ahogarlos, aparecen con rasguños. Otros entran en depresión y son víctimas de ideas suicidas, pesimistas, negativas. En otros casos son víctimas de accidentes y desgracias.

Algunos entran en ese mercado de los “poderes” que da Satanás y hasta llegan a hacer “pactos con el diablo”. Las consecuencias del contacto con lo satánico son muy variadas pero al final siempre son nefastas en todo sentido.
Considero que es urgente informar a los niños, adolescentes, jóvenes acerca de las terribles consecuencias que acompañan al recurso a libros y folletos de magia, a páginas web, la visita a magos, brujos, hechiceros y todos aquellos que operan dentro de círculo satánico. Muchos desgraciadamente piensan que el mundo demoníaco no existe. Lo consideran una superstición, un mito. Creen que la técnica y la ciencia dan respuesta a todos esos fenómenos que se atribuyen al diablo. Hasta teólogos, escrituristas, cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos, hombres notables por su ciencia, hoy niegan la existencia de Satanás y sus ángeles caídos.

No nos vamos a poner a discutir aquí con ellos. Sin embargo recordemos que se trata de un dogma de fe de la Iglesia, patente en las Sagradas Escrituras y en la Tradición. La experiencia del ser humano a través de muchos siglos nos enfrenta con el mundo de lo oculto habitado por seres infernales que tienen que ver con nosotros. La Palabra de Dios nos habla a saciedad del mundo de los ángeles caídos. Cristo ha venido a destruir las obras de Satanás. Ayudemos a nuestros niños, adolescentes y jóvenes a discernir, aborrecer y huir de todo lo que signifique magia, hechicería, brujería, curanderismo, esoterismo, ocultismo, y cualquier recurso al mundo de las tinieblas. Es necesario decirles la verdad.

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